Se agota el tiempo

Queda por verse si los nuevos escándalos de corrupción que comprometen seriamente a funcionarios claves en las discusiones, van a afectar el trámite de las iniciativas.
A escasos seis días de terminarse el período de sesiones correspondiente a este año, varias de las iniciativas presentadas por el Gobierno a consideración del Congreso, tienen los días contados para poder convertirse en leyes de la República o continuar su curso en febrero del año entrante cuando la Corporación reinicie su tarea legislativa.
Son varios los proyectos en los cuales el Gobierno tiene interés especial que no solo sean aprobados, sino que salgan en los términos que el Ejecutivo necesita y considera oportuno; pero hay dos en los cuales ha puesto especialmente sus ojos y ha dedicado el mayor esfuerzo de sus ministros y funcionarios respectivos, para que avancen sin tropiezos.
El primero de ellos es la reforma tributaria con la cual el Ejecutivo piensa recaudar cerca de 12 billones de pesos que le hacen falta para balancear el presupuesto de la Nación para el año 2025 y el segundo, es el Acto Legislativo que modifica el Sistema General de Participaciones y busca elevar de 23.8 a 39.5% los ingresos que el gobierno central le transfiere año trás año a las regiones.
Otro proyecto que está contando los días en el Congreso es la Reforma Política con la cual se pretende introducir ajustes importantes al sistema político del país. La iniciativa está empantanada en la Comisión Primera del Senado y si en los ocho días que faltan no sale airosa de allí y es aprobada en la plenaria de esta corporación, quedará archivada porque no admite ser debatida en sesiones extraordinarias.
Adicionalmente, el Gobierno se la está jugando por dejar aprobada en los primeros dos debates la Reforma a la Salud para que en las sesiones que inician en febrero el Senado le pueda dar los dos debates restantes, aunque, si bien las mayorías en la Cámara parecen estar aseguradas, no ocurre lo mismo, por lo menos en este momento, en aquella Corporación.
En situación parecida está la cuestionada Reforma Laboral. A pesar de que está propuesta superó, con muchas dificultades pero al final vencidas, los dos debates en la Cámara, no ha podido avanzar absolutamente nada en el Senado y los tiempos legislativos ya parecen no darle para salir airosa.
Queda por verse eso sí, si los nuevos escándalos de corrupción y que comprometen seriamente las actuaciones de funcionarios claves en las discusiones sobre los proyectos que impulsa el Ejecutivo, van a afectar el trámite de las iniciativas y, sobre todo, la necesaria confianza en el Congreso sobre la buena utilización de los nuevos recursos en el caso de la tributaria y de las propuestas normas electorales en el de la reforma política.

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