Nunca antes Pereira había contado con una programación navideña de esta magnitud, tan diversa, tan organizada y, sobre todo, con una participación tan masiva de los ciudadanos.
El espectacular desfile artístico del pasado sábado, con comparsas, música, danza y representaciones culturales; seguido del de los autos clásicos por las principales calles el domingo; no solo abrieron oficialmente la programación decembrina, sino que dejan un mensaje claro: la capital risaraldense ha decidido asumir la Navidad como una oportunidad para fortalecer su identidad, dinamizar su economía y proyectarse ante el país y el mundo.
Nunca antes Pereira había contado con una programación navideña de esta magnitud, tan diversa, tan organizada y, sobre todo, con una participación tan masiva de los ciudadanos. Las calles llenas de familias, de jóvenes y de adultos mayores, disfrutando de verdaderas expresiones artísticas y culturales, reflejan una ciudad viva, orgullosa de sus tradiciones y dispuesta a apropiarse del espacio público como escenario de encuentro y convivencia.
Esta Navidad no se limitará a unos pocos días ni a un solo evento: es una agenda amplia, atractiva y pensada para todos los públicos. Pereira vive desde el sábado una Navidad distinta, una Navidad que marca un antes y un después en la manera como la ciudad se piensa, se muestra y se celebra.
Hay que reconocer el esfuerzo de la actual administración municipal por entender que la Navidad es también una estrategia de desarrollo. La programación diseñada apunta directamente a la promoción del turismo, al fortalecimiento del comercio y a la generación de empleo.
Hoteles, restaurantes, bares, centros comerciales y pequeños negocios encuentran en estas fechas un impulso importante, mientras la ciudad se convierte en destino para visitantes de distintas regiones del país y del exterior, atraídos por una oferta cultural y recreativa que compite con las grandes capitales.
Pero este esfuerzo no tendría los alcances que se quieren sin un componente fundamental, la seguridad. La administración ha entendido que no hay turismo ni comercio posibles sin tranquilidad. Por eso, la programación navideña ha sido planteada con base en un trabajo articulado entre las distintas autoridades que permita garantizar el orden, la presencia institucional y la protección tanto de los pereiranos como de quienes nos visitan.
Ese equilibrio entre celebración, jolgorio y presencia de las autoridades es clave para que la ciudad disfrute sin sobresaltos y proyecte una imagen positiva, atractiva y sobre todo confiable. Sin esto, estos días podrán ser de mucha bulla y alegría, pero no se conseguiría lo que se quiere, proyectar a Pereira hacia afuera de las fronteras.
La Navidad, pues, que hoy vive Pereira demuestra que cuando hay visión, planificación y decisión, los resultados se ven. Más que luces y espectáculos, esta programación deja un mensaje de confianza en la ciudad, en su gente y en su futuro. Pereira se celebra a sí misma y, al hacerlo, le muestra al país que está lista para asumir un papel protagónico como destino turístico, comercial y cultural. Esa es, sin duda, una de las mejores noticias para cerrar el año.
