Pero como el interés es eminentemente político y electoral, la respuesta es un nuevo intento que primero no tiene fundamento social y segundo, no parece tener un camino muy despejado.
Luego de la negativa del Congreso de la República a aprobar la convocatoria a la consulta popular propuesta por el presidente Petro, el mandatario anunció una serie de acciones entre ellas la presentación de una solicitud de convocatoria a 2una nueva consulta, esta vez con una pregunta adicional sobre en el tema de salud.
Según fuentes del propio gobierno, se le preguntaría a los ciudadanos si están de acuerdo con “que baje el precio de los medicamentos en el país y permita al Estado comprar y producir los medicamentos esenciales y los de las principales enfermedades que padecen las personas”.
Claro que el presidente tiene la facultad de insistir en su propuesta de convocar a una consulta popular para tratar algunos temas laborales y ahora de salud, así ambos no necesiten de este mecanismo de participación ciudadana para reglamentarlos, implementarlos y ponerlos en vigencia.
Sin embargo, todo indica que, además de ser una reacción de rabia con el Congreso y los partidos de oposición por no haberle aprobado la petición inicial, en esta oportunidad también lo único que lo anima es anticipar el debate electoral del 2026 y tener como caballito de batalla la supuesta negativa de los partidos a mejorar las condiciones laborales de los trabajadores.
La pretensión del gobierno no parece otra que darle un tema social y de interés de muchos colombianos a los candidatos de los partidos afines al Ejecutivo para tratar de obtener una votación importante que sirva, de un lado para sacar una significativa representación en el Congreso y del otro, para conseguir el respaldo que le permita continuar en el poder.
No de otra manera se explica que a pesar de que el Congreso reabrió la discusión de la frustrada reforma laboral e inclusive ya nombró los ponentes, que según se dijo fue la razón para la convocatoria a la frustrada consulta popular, el Presidente quiera insistir en una consulta que además no parece tener mucho futuro.
Si de verdad el interés del presidente Petro y de su gobierno, fuera darle unas mejores condiciones laborales a miles de colombianos, la decisión del Senado de reabrir el debate de la reforma laboral presentada por el Ejecutivo, hubiera sido suficiente para no pensar en volver a presentar una nueva consulta popular. Pero como el interés es eminentemente político y electoral, la respuesta es un nuevo intento que primero no tiene fundamento social y segundo, no parece tener un camino muy despejado.
Lo que debería hacer el presidente y el Gobierno es aprovechar la oportunidad para reconocer la independencia de poderes, para aceptar con humildad la decisión del Congreso, para tratar de zanjar las diferencias con el Legislativo y para dedicarse a tratar de convencer al Senado sobre las supuestas bondades de la reforma laboral y de paso de la reforma a la salud.
