Bien haría el alcalde Jiménez en revocar el permiso para una cabalgata en el marco de unas fiestas que no son las de su ciudad y que en diciembre le dejaron una pésima experiencia.
La alcaldía de Dosquebradas ha autorizado la realización en ese municipio de una cabalgata el próximo 17 de agosto. La actividad, que se realizará a manera de agenda paralela a las tradicionales Fiestas de la Cosecha que se celebrarán en Pereira durante la segunda quincena de este mes, tendrá como escenario las principales calles y avenidas de la vecina ciudad.
Lo primero es preguntar qué sentido tiene autorizar en Dosquebradas una actividad que hoy día está bien cuestionadas por el malestar que produce en un sector importante de la comunidad y segundo, si la pésima experiencia que se vivió en diciembre pasado durante la celebración de las festividades del municipio, no fue suficiente para haber negado el permiso.
El diciembre, según no solamente la cantidad de denuncias que se recibieron sino las evidencias que mostraron las imágenes que publicaron los medios de comunicación, se presentaron no pocos casos de maltrato animal, de excesos en el consumo de licor, de atropellos a personas que estaban observando el desfile e inclusive de riñas entre participantes y que pusieron en riesgo la seguridad del público.
Inclusive, se dijo en su momento que se habían visto equinos que no aguantaron las ocho o diez horas de jornada continua, sin recibir una gota de agua, con un jinete pesado, bajo los efectos del alcohol y que los fustigaba permanentemente, y que al final habían terminado en el piso en una situación dolorosa.
Las cabalgatas, independiente de la respetable posición que tienen los llamados animalistas, son una actividad que por su naturaleza se vuelven imposibles de controlar y de garantizar que sus participantes no abusen de sus caballos, no consuman licor mientras estén montando el animal y conserven la compostura durante todo el recorrido.
Cómo hacen las autoridades y la propia Policía para controlar a mil quinientos jinetes que están de celebración y garantizar su buen comportamiento y que nada de lo que ha prohibido la Administración y ellos se comprometieron a cumplir, lo cumplan. Esta es una actividad que una vez empieza nadie es capaz de controlar.
Ahora, si la Ciudad que está de aniversario es Pereira y las “Fiestas de la Cosecha” no son las de Dosquebradas, para qué patrocinar allí de manera paralela una actividad que es de la propia esencia de una conmemoración aniversaria, máxime si se conoce que en Pereira sus autoridades tiene proscrito este tipo de celebración.
Mal por todas partes, pues, lo que están haciendo las autoridades de Dosquebradas. Bien haría el alcalde Roberto Jiménez en revisar la decisión y revocar el permiso que se dio para la realización de una cabalgata en el marco de unas fiestas que no son las de su ciudad y que en diciembre pasado le dejaron a su municipio una pésima experiencia.
