Los conservadores no deben votar por quienes han renegado de la colectividad que les ofreció todos los honores y hoy, sin el más mínimo rubor, se visten de otro color.
“En Colombia hay mucho conservatismo, pero poco Partido Conservador” dijo en alguna entrevista, el excandidato presidencial y destacado jefe de ese partido. Bien se podría rescatar esa frase para señalar lo que está pasando con la colectividad azul en el departamento de Risaralda.
Desde hace mucho rato el conservatismo de Risaralda perdió conexión con su Partido. Quien recientemente lo ha representado y lo representa en sus máximas esferas en Bogotá y en su nombre ocupa una curul en el Congreso de la República, no es considerado conservador por la mayoría de su militancia y esta a su vez no siente que él la represente.
Esto sumado a que quienes han representado el Partido en las más altos corporaciones públicas y ocupado en su nombre las más elevadas dignidades en los gobiernos municipal y departamental, le han dado la espalda a la colectividad cuando esta ya no les es útil para sus pretensiones electorales y buscado acomodado en otros partidos así estos estén lejos de sus confesas convicciones.
Qué partido puede haber si todos los que ocuparon recientemente la gobernación de Risaralda en nombre del Partido Conservador y obviamente con su respaldo, hoy denigran de él y muchos de ellos dan increíbles volteretas para tratar de camuflarse en otras colectividades. Y si quienes no hace muchos días buscaron ser elegidos congresistas por el partido, hoy juran abrigar ideológicas que ayer condenaban.
Para completar el panorama, el senador y jefe natural del Partido Conservador nada dice si volverá a presentarse para el Senado, silencio que por supuesto genera incertidumbre en la ya maltrecho conservatismo y propicia que los seguidores que aún quedan, sean tentados por candidatos de otras regiones o lo que es más triste por los de otros grupos políticos.
El senador Merheg debe decirle con franqueza a los conservadores del Departamento si aspira a seguir en el Congreso o va a hacerse a un lado y permitir que un dirigente del partido en Risaralda asuma el reto y trate de reunificar la colectividad y reconstruir el partido que llegó a tener dos senadores y tres representantes.
El Partido no puede aceptar que se traigan de otras regiones candidatos, ni para el senado ni para la cámara de representantes, que no conocen el Departamente, que jamás le han ayudado a Risaralda y menos que les interese la suerte de la región. Y los conservadores no deben votar por quienes han renegado de la colectividad que les ofreció todos los honores y hoy, sin el más mínimo rubor, se visten de otro color.
Hay tiempo todavía de escoger un dirigente conservador que recoja todo el conservatismo que hay en el Departamento y que bajo su coordinación se construya una lista de cuatro risaraldenses miembros de la colectividad azul, para que con el esfuerzo y el apoyo de todos los conservadores se mantenga la curul en el Senado y se recupere la de la Cámara de Representantes.
