Cómo es posible que a alguien le pueda parecer buena noticia que, al cabo de cuatro años, se le diga a la región que sí, pero que solo se van a hacer dos kilómetros de los trece prometidos.
Desazón y desesperanza, por decir lo menos, es lo que producen las declaraciones de los distintos dirigentes gremiales, empresariales y cívicos de la ciudad y la región, empezando por el coordinador de la veeduría cívica del proyecto Vías del Samán, Luis Fernando Saenz, luego del anuncio, cuatro años después, del inicio de la obras de construcción de la segunda calzada en la variante La Romelia – El Pollo.
A todos los dirigentes del Departamento, con excepción del gobernador Juan Diego Patiño quien dijo claramente no estar contento, les pareció extraordinario y esperanzador que una obra que debió iniciarse hace cuatro años y que contemplaba la construcción de 13.1 kilómetros de doble calzada, hubiera terminado, según lo dicho por el funcionario que hizo la presentación del proyecto, en apenas algo más de dos kilómetros, es decir en el 15% del proyecto.
Cómo es posible que a alguien le pueda parecer buena noticia que, al cabo de cuatro años, se le diga a la región que el compromiso formal que había hecho el Instituto Nacional de Vías de construir la doble calzada entre La Romelia y la llamada glorieta de Mercasa, sí, pero que solo se van a hacer dos kilómetros de los trece prometidos o a invertir 200.000 millones de pesos, lo que se acabe primero y además, que se va a iniciar por la parte menos urgente.
Y como si esto fuera poca afrenta para el Departamento, según el funcionario de Invías, los dineros necesarios para construir los restantes once kilómetros para completar todo el trayecto y que según cálculos oficiales cuestan hoy 700.000 millones, los tendrá que “reventar” el Departamento, o los usuarios de la vía a través de un peaje, o los vecinos por el sistema de valorización; muy lejos de lo que prometió Invías.
Ahora, conociendo lo que son las obras públicas, no es muy difícil pensar que su construcción no empezará dentro de quince días como se anunció en la reunión del pasado martes, que no se demorará 30 meses, sino 50 o 60, y que los 2.2 kilómetros anunciados terminaran en la mitad o menos, porque los recursos disponibles son solo 200.000 millones de pesos y la obra se ejecutará hasta cuando estos se agoten.
Basta mirar lo que ha sucedido con la intersección Galicia, la única obra que, al paso que va, se hará en el Departamento con los dineros del perverso convenio Vías del Samán. Lleva 16 meses de construcción, su avance no alcanza el 60%, hoy la obra está parada y los recursos dispuestos para ella ya se acabaron.
Ojala, el gobernador Patiño no baje el tono de la voz. Es aparentemente la única esperanza que le queda al Departamento de hacer respetar el compromiso que el Instituto de Vías y el Gobierno Nacional, teniendo como testigo al presidente Iván Duque, hicieron hace cuatro años de construir en Risaralda siete obras de infraestructura vial entre las que está, no dos sino los 13.3 kilómetros de doble calzada entre La Romelia y la glorieta de Mercasa.
