Otra tragedia

Toda la solidaridad, con los habitantes del sector de Matecaña y en especial con las familias que resultaron golpeadas, empezando por la de Julieth, con la avalancha del sábado en la noche.

 

Otra vez la tragedia, por cuenta del crudo invierno que ha vuelto a azotar con furia por estos días la ciudad y la región, golpeó duramente, al amanecer del pasado domingo, a la comunidad del barrio Matecaña, en la parte norte del Aeropuerto Matecaña.

Un desprendimiento de la ladera que da contra el muro de contención del cierre del Aeropuerto, produjo una avalancha de tierra y lodo que tapó la vía, tumbó varios muros y se metió a muchas de las viviendas que hay en el sector, llevándose de paso todo lo que encontró en su camino y dejando muerte y desolación entre los habitantes del sector.

Una mujer que vivía en una de las casas murió cuando la fachada de su vivienda no soportó la presión de la tierra y se vino abajo, y la sepultó, sin que todos los esfuerzos de los vecinos, primero, y luego de los organismos de socorro de la ciudad, fueran suficientes para salvarle la vida.

Pero además de esto, al menos una docena de viviendas quedaron completamente inhabitables y cerca de cuarenta personas sin siquiera otra muda para cambiarse. Esto sin contar las pérdidas materiales que sufrieron la mayoría de las familias que no alcanzaron a sacar sus principales enseres de las viviendas, cuando el agua y el lodo las sorprendió y se metió por todas partes.

Este doloroso hecho sucede apenas cuatro meses después de que la ladera que da contra la variante La Romelia-El Pollo, pero exactamente en el mismo sector, se vino abajo, tapó la vía, mató a varias personas y dejó sin techo y sin enseres a cientos de familias, incluyendo a un centenar que habitaba la zona donde este domingo la naturaleza volvió a cobrar los daños que la mano del hombre le ha causado al ecosistema.

Ya del sector habían sido desalojadas, por fortuna, a raíz de los hechos de junio pasado, muchísimas viviendas porque de no ser así la tragedia hubiera tenido consecuencias inimaginables. Muchas de viviendas que esta avalancha inundó completamente estaban desocupadas, porque sus moradores fueron reubicados por la administración municipal en lugares seguros.

Matecaña y todos los barrios que están sobre la antigua franja del ferrocarril, han sido por siempre una zona de alto riesgo. La ladera que está en la parte posterior es una bomba de tiempo y la del frente y que acaba de causar esta nueva tragedia, es una amenaza cada vez mayor por cuenta de los efectos que pueden tener todas las obras que se adelantan en los alrededores del aeropuerto. Toda nuestra solidaridad, pues, para con la gente que habita el sector de Matecaña y en especial con las familias que resultaron golpeadas, empezando por la de Julieth Andrea, y damnificadas con la avalancha del sábado en la noche.

Ojalá la administración acelere la reubicación de todas las personas que allí están en alto riesgo.

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