Pereira y Risaralda necesitan de la presencia y el apoyo de la Fuerza Pública; pero no para los medios, sino para devolverle la seguridad al territorio y la tranquilidad a los risaraldenses.
El jueves pasado se realizó en la ciudad, con la asistencia del Ministro de Defensa, del Director General de la Policía, del Gobernador de Risaralda, de todos los alcaldes y de algunos directores de los principales organismos de seguridad del Estado, un consejo de seguridad para analizar la difícil situación de orden público y el creciente avance del delito en la Ciudad y el Departamento.
Tuvieron que desbordarse todos los registros de los delitos de mayor impacto y volverse, ante la tozudez de los hechos, prácticamente imposible seguir negando la presencia de los grupos armados y de algunas organizaciones criminales como el Clan del Golfo en el Departamento; para que la cúpula militar y el Gobierno Nacional pusiera sus ojos en Risaralda.
El gran clamor de todos los alcaldes, que interpreta sin duda el sentir de todas las comunidades del Departamento, es una mayor presencia de la Fuerza Pública en todo el territorio y muy especialmente en los municipios del occidente. Hoy la delincuencia actúa a sus anchas y se mueve no solamente en las zonas distantes, sino en las cabeceras municipales y en la propia área metropolitana, ante la ausencia de quien cuide a los risaraldenses.
El Ministro y la dirección de la Policía se han comprometido a reforzar el pie de fuerza en el Departamento y a enviar un batallón élite especializado en combatir el crimen organizado, principal responsable de la altísima tasa de homicidios en la Región; y a adelantar un plan de choque para devolverle la tranquilidad al Departamento.
Claro que esta es una medida que en principio envía un mensaje de esperanza a los risaraldenses, de poder contar nuevamente con la Fuerza Pública donde todo el mundo, menos las autoridades departamentales, saben que hay presencia de los grupos ilegales, que los comerciantes y agricultores están siendo extorsionados, que la población está amenazada y que la guerra entre las bandas criminales es a muerte.
Lo importante es que no ocurra esta vez lo mismo de siempre y lo que todos los días se ve en otras regiones del país. Aquí traerán los mismos grupos que hace unos días llevaron a otra región, los dejarán mientras las fotos, las ruedas de prensa y las imágenes para las redes sociales y una vez pase todo esto los mandarán para otra zona donde los grupos delictivos estén haciendo de las suyas.
De hecho, antes del Consejo de Seguridad, ya se sabía cuál iba a ser el anuncio del Ministro y del Director de la Policía, cuántos uniformados llegarán al Departamento, de dónde vendrán, cuántos días estarán en la región, entre otras cosas, de los cuales ya está en Risaralda parte de lo anuncio por el funcionario.
Pereira y Risaralda necesitan de la presencia y el apoyo de la Fuerza Pública; pero no para los medios de comunicación, sino para devolverle la seguridad al territorio y la tranquilidad a los risaraldenses. La región está en manos de la delincuencia y el crimen organizado; y para ganar la batalla se requiere el compromiso real de los cuerpos de seguridad del Estado.
