Todavía falta lo peor

Lo más preocupante de todo esto es que, de acuerdo con los recientes anuncios del Ministerio de Ambiente y del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam), todavía falta lo peor del invierno.
Lo que eran unas imágenes exclusivas de Barranquilla se han convertido en el día a día de Calí, de Bogotá, de Medellín y de la mayoría de las ciudades del país. Calles y avenidas inundadas y ríos de agua que viajan por ellas a toda velocidad llevándose en el camino vehículos, motos, bicicletas, casetas, toldos y hasta personas de todas las edades que intentaban cruzar la vía de un lado al otro.
Y no es porque los alcantarillados públicos y los sistemas de drenaje en estas ciudades estén ahora más deficiente que antes e incapaces de recoger y evacuar las corrientes de agua que producen los impresionantes aguaceros que están cayendo; sino porque estos son cada vez más copiosos, más constantes y más largos.
Aunque por fortuna Pereira y Dosquebradas hasta ahora no están viviendo lo que se ve a diarios en otras capitales, ni se conoce por ejemplo alguna imagen de La Circunvalar convertida en un río que arrastra carros y enseres y personas; o de la calle 21 llevándose también todo lo que encuentre en su camino; el invierno si ha empezado a hacer mella en las vías rurales y en los municipios del Departamento.
La vía a La Florida, la carretera a Marsella, la vía entre La Virginia y Apía, y la carretera al Chocó, solo para mencionar algunas, son todos carreteables que ya están sufriendo los rigores del invierno, que hoy dan paso a los usuales usuarios, pero que mañana amanecen taponadas producto de algún derrumbe o de un deslizamiento grave.
Esto para no hablar de los riesgos en que están cientos de viviendas en todo el Departamento que están levantadas en zonas de alto riesgo de deslizamiento o en las orillas de los ríos y quebradas que con frecuencia se desbordan en las épocas de intensas lluvias, inundando todo lo que esté a su alrededor.
Lo más preocupante de todo esto es que, de acuerdo con los recientes anuncios del Ministerio de Ambiente y del Instituto de Hidrología, Meteorología y Estudios Ambientales (Ideam) todavía falta lo peor del invierno. Según estas entidades, el trimestre abril, mayo, junio será de torrenciales e interminables lluvias.
Es decir que, aunque Pereira y Dosquebradas no tienen mayor riesgo de padecer una emergencia como la de otras ciudades por el exceso de lluvias que según el Ideam se espera para las próximas semanas,  no ocurre lo mismo con sus sectores  rurales y el resto de los municipios que sí corren el riesgo de sufrir los rigores del invierno.
Por todo esto, es necesario que las autoridades locales y regionales le pongan atención al comportamiento de este fenómeno climático y redoblen la vigilancia sobre aquellas zonas donde regularmente se han presentado emergencias o muestran riesgo para los habitantes del sector.

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