El presidente del grupo Caminos en el Eje Cafetero, Felipe López, conversó con el Diario del Otún sobre el futuro del sector ante el incremento del salario mínimo y el impuesto al consumo para vehículos.
El futuro del sector de los concesionarios de vehículos en Colombia atraviesa un momento de alta tensión. Así lo advirtió el presidente de la Asociación Gremial de Concesionarios de Automotores (Aconauto), quien señaló en un medio de comunicación nacional que varios actores del sector están replanteando su modelo de negocio ante el incremento del salario mínimo y del impuesto al consumo.
A estas preocupaciones se suman las expresadas por gremios regionales y empresarios del sector, quienes advierten que las recientes decisiones fiscales y laborales podrían afectar la demanda, los costos operativos y el empleo a lo largo de toda la cadena automotriz. Uno de los puntos más sensibles es el impuesto al consumo del 19 % para vehículos de alta gama. Para Sebastián Restrepo, director ejecutivo de Fenalco Risaralda, esta medida constituye un claro desincentivo al mercado. “El impuesto al consumo del 19 % de los vehículos de alta gama va a generar un desincentivo a la compra de este tipo de vehículos”, afirmó.
Restrepo explicó que el impacto no se limita a los compradores de mayores ingresos, sino que se extiende al ecosistema de los concesionarios. “Para el sector de concesionarios esto también afecta fuertemente porque muchos puestos dentro de la cadena, sobre todo técnicos y otros cargos, se rigen sobre el salario mínimo y esto genera un aumento de costos”, señaló.
Desde su perspectiva, el país debería avanzar en una estrategia distinta. “En Colombia el parque automotor es viejo y, en términos comerciales, lo que uno buscaría es generar más incentivos para el cambio y la renovación del parque automotor, más que medidas de emergencia económica que son desincentivos a la compra de vehículos”, sostuvo.
Una revisión al sector
Por su parte, Felipe López Hoyos, presidente del grupo Caminos en el Eje Cafetero, cuestionó la magnitud del ajuste salarial frente al comportamiento de la inflación. “Un incremento del salario mínimo por encima del 23 % no tiene ningún sentido cuando la inflación a diciembre fue del 5,1 %. La política tradicional en Colombia ha sido IPC más dos puntos de productividad, lo que daría un aumento cercano al 7,1 %”, afirmó.
En el caso específico del sector automotor, explicó que el impacto es diferenciado. “Los salarios son principalmente variables en las fuerzas de ventas y en los talleres, donde hay técnicos y asesores comerciales. El mayor impacto se da en funciones auxiliares y operativas, pero aun así representa un incremento de costos muy por encima del índice de precios al consumidor”, señaló.
Potencial de crecimiento
Pese a las dificultades, el sector mantiene un potencial significativo. En 2025, la industria automotriz colombiana cerró con cerca de 253.000 vehículos vendidos, una cifra superior a la del año anterior, pero todavía lejana de los niveles históricos. “Hemos tenido años por encima de las 300.000 unidades”, recordó López Hoyos.
A esto se suma un bajo índice de motorización frente a países comparables, medido en número de vehículos por cada 10.000 habitantes. “Ese indicador tan bajo nos muestra que el potencial de crecimiento del parque automotor en Colombia es muy grande”, explicó. Sin embargo, advirtió que la entrada en vigencia de medidas fiscales restrictivas podría traducirse en mayores precios y en una contracción de la demanda, especialmente en los segmentos más costosos, con un desplazamiento hacia los vehículos más económicos.
Comportamiento regional
En el Eje Cafetero, el análisis del mercado requiere cautela. López Hoyos explicó que los beneficios tributarios y de matrícula en ciudades como Manizales distorsionaron durante años las cifras de crecimiento. “Muchos carros se compraban en Pereira, pero se matriculaban en Manizales por los descuentos de hasta el 60 % para híbridos y eléctricos, lo que hacía parecer que Manizales crecía y Pereira disminuía”, indicó.
Con el desmontaje de estos beneficios en Caldas y su aplicación parcial en otros departamentos, el comportamiento del mercado regional hoy está más alineado con el promedio nacional. En ese contexto, destacó el crecimiento sostenido de los vehículos híbridos y eléctricos, impulsado por beneficios como la exención de pico y placa, menores costos de combustible y descuentos en impuestos de rodamiento.
Actualmente, el parque sigue dominado por los vehículos a combustión, que representan entre el 60 % y 65 %, mientras que cerca del 35 % corresponde a tecnologías híbridas y eléctricas.
De cara a este año, el panorama es de alta incertidumbre. “Es un año de muchos retos. Las marcas que tengan tecnologías nuevas, a precios competitivos y con buena eficiencia, podrán tener repuntes importantes, pero la industria en general se va a ver afectada”, concluyó.
Retos adicionales y perspectivas para 2026
Más allá de los impuestos y los salarios, el sector enfrenta un desafío logístico de gran magnitud. “Buenaventura está colapsado y los problemas de seguridad en la ruta hacen que los transportadores no viajen de noche, reduciendo la capacidad a la mitad”, advirtió López Hoyos. Esta situación ha obligado a desviar cargamentos a puertos como Cartagena, Barranquilla, encareciendo todo el proceso.



