Crédito hipotecario impulsa la recuperación del mercado de vivienda en Risaralda

Aunque el mercado inmobiliario muestra señales de recuperación, la construcción sigue rezagada y las ventas dependen del crédito hipotecario y de las remesas.

El mercado inmobiliario del Eje Cafetero, especialmente en Risaralda, empieza a mostrar signos de recuperación después de dos años difíciles. Sin embargo, según las constructoras, este comportamiento responde principalmente a negocios cerrados en años anteriores y al esfuerzo de las familias por acceder a vivienda propia, en muchos casos mediante crédito hipotecario.

De acuerdo con el Análisis de la Cartera y del Mercado Inmobiliario en Colombia del Banco de la República, los desembolsos para compra de vivienda han mostrado un crecimiento acelerado, en contraste con el avance limitado de los destinados a la construcción. “Lo anterior se observa de manera clara en los desembolsos de adquisición del segmento No VIS, el más relevante dentro de esta cartera, que, aunque ha registrado un aumento significativo en lo corrido del año, todavía se mantiene por debajo de los niveles prepandemia”, señala el informe.

José Alejandro Mejía Giraldo, director de desarrollo de negocios de la constructora Camú, coincidió en que el ritmo de ventas ha mejorado. “Comparado con años anteriores, el ritmo es mejor. Desde el último trimestre del año pasado hasta este mes ha sido mejor que el año anterior”, afirmó. No obstante, precisó que las cifras aún no igualan los años de auge: “No hemos vuelto a las ventas que hubo en los años pico, 2021 o 2022, pero con una tendencia positiva frente a años anteriores. El mercado está reaccionando un poco más”.

Factores que lo explican

El comportamiento positivo se concentra principalmente en Risaralda y Quindío, donde Pereira y Armenia muestran una dinámica superior a la de Manizales. “Risaralda tiene una influencia muy grande de los que reciben remesas, risaraldenses que viven fuera del país y son una fuente importante de divisas e inversión”, señaló el directivo.

“Este año, en iniciaciones, se verá una disminución, pero las ventas muestran una dinámica positiva, especialmente en sectores No VIS. La gente que hace unos años tenía miedo de comprar, que sintió incertidumbre o que enfrentaba tasas muy altas, está en una coyuntura en la que se animó de nuevo a comprar. Esto se reflejará en las iniciaciones futuras”, explicó.

A septiembre de 2025, la oferta de vivienda en Risaralda alcanza 4.780 unidades, de las cuales el 54,7 % pertenece al segmento VIS y el 45,3 % al No VIS. Las renuncias de compradores han disminuido un 9 %, lo que indica una mayor estabilidad en la decisión de compra.

Perspectivas y resiliencia

A pesar de las dificultades, el sector mantiene su capacidad de adaptación. “El mercado demuestra que es resiliente. Hemos aprendido de crisis anteriores y hoy contamos con modelos más conservadores, como las preventas y las fiducias, que nos protegen de riesgos y dan confianza a los compradores”, destacó Mejía.

El directivo reconoció, no obstante, el impacto negativo en el empleo por la reducción de obras: “La disminución de iniciaciones afecta directamente el trabajo en el sector. Es triste, porque menos proyectos significan menos oportunidades laborales”.

La falta de subsidios es evidente

Otro factor que ha afectado la demanda es la eliminación de los subsidios para la compra de vivienda de interés social. “Antes el país vendía cerca de 300.000 viviendas VIS al año y ahora estamos en unas 170.000. El mercado se contrajo y eso ha frenado muchos proyectos”, recordó el directivo, quien subrayó que esta medida golpea especialmente a las familias de ingresos bajos y medios: “El subsidio permitía que las personas reunieran la cuota inicial, que es lo más difícil. Sin ese apoyo, muchas familias ven más lejano el sueño de tener vivienda propia”.

 

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