Estudio reveló cómo la economía del cuidado sigue perpetuando la desigualdad de género en Colombia, donde las mujeres asumen la mayor carga de las tareas domésticas y de cuidado.
La economía del cuidado —el conjunto de actividades no remuneradas indispensables para el funcionamiento de los hogares— continúa siendo uno de los componentes menos visibles del sistema económico colombiano. Aunque la desigualdad de género asociada a estas labores se mantiene durante todo el año, tiende a intensificarse en determinados periodos, como las festividades decembrinas.
Durante esta época, la carga aumenta debido a las reuniones familiares, la preparación de alimentos, la decoración, las compras y la atención de invitados. De acuerdo con Laura Andrea Cristancho Giraldo, coordinadora del programa de Economía del Politécnico Grancolombiano, “usualmente es la mamá o la mujer quien asume la mayor parte de estas actividades, incluso cuando también tiene un empleo formal”.
La economista explicó que este incremento no es menor: “porque hay más reuniones y hay más preparaciones de cenas, decoraciones, regalos, compras, atender invitados en la casa. Eso hace que los esfuerzos y los tiempos que dedicamos al cuidado aumenten”.
Cifras que evidencian la brecha
Cristancho señaló que este panorama se repite a lo largo del año. Los datos más recientes de la Encuesta Satélite de Economía del Cuidado muestran una diferencia sustancial en el uso del tiempo. “En promedio, una mujer puede llegar a dedicar hasta siete horas diarias al cuidado, frente a tres horas en el caso de los hombres”, explicó.
Esta disparidad se traduce en una doble jornada para muchas mujeres: “siete u ocho horas en el mercado laboral remunerado y siete horas adicionales en el trabajo no remunerado”, una combinación que limita sus posibilidades de desarrollo profesional. Además, incide directamente en la brecha salarial y en la mayor vulnerabilidad económica de los hogares con jefatura femenina. “Por eso las mujeres tienden a caer en pobreza con mayor facilidad, especialmente cuando son cabeza de familia”, agregó.
El desequilibrio en la economía del cuidado también tiene efectos a largo plazo. Según la investigadora, la fuerte caída de la tasa de natalidad en Colombia está vinculada a estas tensiones. “Las mujeres con mayor nivel de escolaridad no están teniendo hijos porque son más conscientes de lo difícil que es conciliar una carrera exitosa con la maternidad y el cuidado del hogar”, explicó.
En Pereira
De acuerdo con la Encuesta Nacional de Uso del Tiempo (ENUT), entre octubre de 2024 y marzo de 2025, a nivel nacional el 65 % de los hombres de 10 años y más participó en actividades de trabajo no remunerado, frente al 90 % de las mujeres.
Aunque la encuesta no tiene representatividad estadística por ciudades, en Pereira el 59,58 % de las personas que realizan trabajo no remunerado son mujeres, mientras que el 40,4 % son hombres. En cuanto al trabajo de cuidado no remunerado, los hombres dedican en promedio 4 horas y 6 minutos diarios, frente a 7 horas y 36 minutos en el caso de las mujeres.
La desigualdad también se refleja en el empleo formal. En el periodo analizado, el 55,6 % de los hombres participó en actividades laborales remuneradas, frente al 34,4 % de las mujeres. En promedio, ellos trabajaron 9 horas y 9 minutos, mientras que ellas lo hicieron 7 horas y 44 minutos.
Ciudad vs ruralidad
La coordinadora también identificó brechas entre los contextos urbanos y rurales. En las grandes ciudades, la desigualdad tiende a ser menor debido a un mayor acceso a educación, empleo y esquemas de flexibilidad laboral. Sin embargo, en las zonas rurales la situación es más crítica. “La violencia de género es más alta y las posibilidades de que una mujer ingrese al mercado laboral o cuestione roles tradicionales son menores”, explicó, lo que sugiere que los promedios nacionales ocultan desigualdades más profundas.
Entre las medidas prioritarias, Cristancho destacó la corresponsabilidad en el hogar y la flexibilización laboral. “Es clave promover que hombres, mujeres, niños y jóvenes participen activamente en las labores del cuidado, especialmente en épocas de alta demanda como diciembre”, señaló, al tiempo que insistió en la necesidad de jornadas laborales más flexibles en el sector formal.



