El dólar se desploma en Colombia y la aparente buena noticia esconde un problema mayor

La fuerte caída del dólar en Colombia, que en los primeros días de 2026 lo ha llevado a cotizarse por debajo de los $3.700, niveles que no se veían desde hace más de cuatro años y medio, ha generado entusiasmo entre consumidores y deudores en moneda extranjera. Sin embargo, detrás de este alivio cambiario se esconden riesgos estructurales que podrían golpear a sectores clave de la economía.

Desde finales de 2025, el peso colombiano muestra una apreciación sostenida frente a la divisa estadounidense. Aunque a simple vista el fenómeno puede interpretarse como una señal de fortaleza económica, analistas advierten que la tendencia responde en gran medida a factores coyunturales, más que a fundamentos sólidos de largo plazo.

Factores externos y tensiones en Estados Unidos

De acuerdo con Jorge Llano, vicepresidente de Desarrollo de Mercados del Autorregulador del Mercado de Valores (AMV), el comportamiento reciente del dólar obedece a una combinación de variables internacionales y domésticas.

En el frente externo, Llano señaló una relativa calma en los mercados globales y las tensiones entre el gobierno de Donald Trump y la Reserva Federal de Estados Unidos, que han debilitado la confianza en la moneda norteamericana. “La Fed es la que realmente le da fortaleza al dólar, pero esa tensión política puede afectar la gobernabilidad de la entidad y hacer que el dólar sea más débil”, explicó en declaraciones a El Tiempo.

El peso de la deuda pública

No obstante, el factor determinante de la apreciación del peso ha sido interno. El economista apuntó a la estrategia de endeudamiento del Gobierno colombiano, que en las primeras semanas de 2026 emitió cerca de 5.000 millones de dólares en bonos externos.

“Es un monto muy grande para el mercado colombiano. Representa la mitad de la deuda que el país adquirió en dólares durante todo el año pasado, y apenas llevamos 15 días de este año”, explicó Llano. Al recibir esos recursos en dólares y convertirlos a pesos para cubrir gastos corrientes, el Gobierno incrementa la oferta de divisas, presionando a la baja la tasa de cambio.

“El mercado sabe que esos dólares van a llegar y anticipa el movimiento, por eso el precio del dólar sigue cayendo”, añadió.

Remesas y exportadores, los más golpeados

Uno de los efectos más sensibles de un dólar barato se observa en las remesas, que se han convertido en una de las principales fuentes de divisas del país. Según Llano, durante el actual Gobierno, las remesas incluso superaron al petróleo como generadoras de dólares.

Sin embargo, la apreciación del peso reduce su impacto real. “Antes, 100 dólares eran cerca de $400.000; hoy son alrededor de $368.000. Eso significa menor poder adquisitivo para millones de hogares que dependen de estos recursos”, advirtió.

Los exportadores también enfrentan un panorama complejo. Con un dólar más bajo, los ingresos por ventas externas se reducen al convertirlos a pesos, afectando márgenes de ganancia y competitividad, especialmente en sectores con altos costos de producción.

Un alivio con efectos secundarios

Si bien la caída del dólar ayuda a contener la inflación importada y beneficia a quienes tienen deudas en moneda extranjera, el balance general es más ambiguo. La combinación de alto endeudamiento público, menor rentabilidad de las remesas y presión sobre los exportadores plantea un desafío significativo para la economía colombiana en 2026.

Así, lo que hoy parece una buena noticia podría convertirse en un problema mayor si la apreciación del peso se prolonga sin respaldo en fundamentos económicos sólidos, dejando al país expuesto a una eventual corrección abrupta del tipo de cambio.

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