Luego de las compras navideñas, muchos hogares enfrentan desde enero el impacto de los pagos acumulados. Expertos explican cómo iniciar el nuevo año con menos estrés financiero.
A muchos hogares les ocurre que en enero el dinero alcanza menos de lo esperado. A las ganas de empezar de cero se les atraviesan las cuotas de las compras de fin de año, los intereses y los pagos pendientes, que suelen concentrarse en el primer mes del año. Para Hernando Espitia, director de la Escuela de Contabilidad y Finanzas Globales del Politécnico Grancolombiano, comenzar el año sin deudas “sería lo ideal”, aunque reconoce que no es una realidad para la mayoría de las familias.
“El primer paso es aceptar que es muy difícil empezar enero sin compromisos financieros, pero lo importante es cómo se organizan esas deudas para no generar estrés durante el año”, explicó.
Espitia subrayó que enero es un mes clave para revisar con detalle las obligaciones adquiridas a final de año, en especial las relacionadas con tarjetas de crédito.“Las personas ya saben cuánto gastaron en noviembre y diciembre. En enero deben tomarse la molestia de revisar esas deudas antes de que el banco empiece a cobrar la cuota”, señaló. El riesgo, advirtió, es no hacerlo a tiempo y enfrentarse en febrero o marzo a cuotas elevadas que afecten la liquidez del hogar. “Si no se estabilizaron bien, seguramente llega una cuota muy alta y empiezan a quedar mal”, afirmó.
Ante este escenario, recomendó consolidar las deudas de tarjetas de crédito en un crédito de consumo, que suele tener una tasa de interés más baja y cuotas fijas. “Recojan toda la deuda y fináncienla a seis o 12 meses, dependiendo del monto, para organizar el flujo de caja. Así saben exactamente cuánto van a pagar cada mes”, indicó.
Principal reto
Según el académico, el problema recurrente de los hogares no es solo el nivel de endeudamiento, sino la falta de liquidez. “Se les juntan muchas deudas y compromisos, y llegan momentos en que no tienen plata”, explicó. Por eso insistió en que refinanciar las obligaciones de fin de año permite evitar el sobrecosto de los intereses de las tarjetas de crédito y reduce el riesgo de incumplimiento. “No van a tener problemas de liquidez, que es lo que pasa cuando llegan cuotas altas y las familias se cuelgan”, afirmó.
Más allá de resolver las deudas inmediatas, Espitia enfatizó la importancia de la planeación. “Para que no vuelva a pasar lo mismo el próximo año, lo ideal es organizar un buen presupuesto, incluso uno que permita ahorrar y generar capital para cubrir los gastos de noviembre y diciembre”, dijo.
Con un presupuesto claro, agregó, las familias pueden aprovechar descuentos, planear vacaciones y distribuir mejor sus ingresos a lo largo del año. “Presupuesto y refinanciar deudas: esas son las dos claves”, resumió.
Nuevas tendencias
De cara al nuevo año, el directivo destacó el crecimiento de aplicaciones y bancos digitales que ofrecen alternativas de ahorro de corto plazo con rendimientos diarios. “Hoy las personas manejan algo de caja durante algunos días y pueden aprovechar esas alternativas para ganar algo mientras pagan sus obligaciones”, explicó.
También resaltó las herramientas digitales para el control del gasto. “Las mismas apps le dicen: ‘va gastando mucho en esto, ojo con aquello’. Eso ayuda a organizarse”, afirmó. Finalmente, el experto defendió el uso responsable de la tarjeta de crédito. “No es mala per se. Es un buen medio de pago y ofrece beneficios, pero es un medio muy costoso si se usa solo para financiar”, afirmó.
El llamado central es a la educación financiera. “Todos los bancos y universidades ofrecen capacitaciones. La invitación es a informarse en fuentes válidas y organizarse”, concluyó Espitia, al insistir en que una buena planeación es la base para enfrentar un año económico complejo con mayor estabilidad.
¿Afectó el comportamiento nacional?
Espitia reconoció que el año estará marcado por la incertidumbre económica y política, con posibles efectos sobre variables como la tasa de cambio. En ese contexto, recomendó prudencia y planificación, especialmente en decisiones de largo plazo como la compra de vivienda. “Hoy puede ser un buen momento para comprar vivienda usada por los precios, pero lo más importante es que los créditos sean a tasa fija. Así la cuota no cambia, sin importar la inflación o las tasas”, explicó.



