El panorama económico en Colombia atraviesa una transformación debido a la disminución de las tasas de interés bancarias. Desde octubre de 2023, el Banco de la República ha liderado un ciclo de recortes de tasas, lo que ha permitido que los costos de los créditos hipotecarios estén, por primera vez desde 2003, por debajo de los TES a 10 años. Esta situación inusual refleja no solo un cambio en la dinámica financiera del país, sino también en el comportamiento del mercado inmobiliario, que enfrenta desafíos y oportunidades en diferentes regiones, incluyendo Risaralda.
El aumento del riesgo fiscal en Colombia ha generado una alta presión sobre los bonos a largo plazo, lo que ha impedido que sus tasas bajen al mismo ritmo que la tasa de intervención del Banco de la República, actualmente en 9,5 %. Al mismo tiempo, los bancos comerciales han reaccionado agresivamente a la baja de tasas del emisor, ofreciendo productos financieros más competitivos.
A pesar de estas reducciones, algunos expertos, como Luis Mozo, docente de la Facultad de Ciencias Económicas, Administrativas y Contables de la Universidad Libre de Pereira, cuestionan la afirmación de que las tasas actuales sean las más bajas en la historia. Mozo recuerda que durante la pandemia, las tasas hipotecarias llegaron a niveles de 0,68 % mensual, mientras que hoy gravitan entre 0,9 % y 0,95 %, dependiendo de la entidad bancaria.
Impacto en Risaralda
En Risaralda, las bajas tasas han generado una situación favorable para los compradores de vivienda, quienes ahora tienen mayor facilidad para acceder a créditos hipotecarios. Sin embargo, los constructores enfrentan un escenario más complejo. Según Víctor Baza Tafur, gerente de Camacol Risaralda, aunque las tasas son una ayuda para el mercado, la eliminación de subsidios de vivienda social por parte del Gobierno Nacional ha reducido significativamente los lanzamientos de nuevos proyectos. “El promedio de las tasas de interés para la construcción y adquisición de vivienda ha bajado en comparación con 2023, pero todavía estamos lejos de los niveles mínimos de 2021, cuando las tasas hipotecarias fueron las más bajas de los últimos cinco años”, afirmó Baza Tafur.
Además, el sector enfrenta un doble desafío. Por un lado, las tasas de interés aún no alcanzan su proceso de corrección total y, por otro, la ausencia de subsidios ha generado una contracción en las ventas y en el inicio de nuevas obras. Según Baza Tafur, el 70 % de la vivienda que se construye en Colombia corresponde a vivienda social, y sin los subsidios, este segmento enfrenta un panorama incierto.
Tasas y economía
A nivel nacional, las tasas bancarias han cambiado drásticamente. Aunque las tasas hipotecarias actuales oscilan en el 11 %, están lejos del promedio del 10 % registrado en 2021. Por su parte, las tasas de consumo y tarjetas de crédito, aunque también han disminuido, aún se mantienen en niveles altos.
Luis Mozo advierte que las condiciones actuales, si bien son mejores que en 2023, no son suficientes para afirmar que el sector construcción atraviesa un momento de auge. Según el experto, el retiro de estímulos gubernamentales y la expectativa de nuevas reducciones en las tasas de interés han llevado a muchos consumidores a postergar decisiones importantes, como la compra de vivienda.
Un futuro incierto para el sector construcción
Para el sector constructor, 2025 se perfila como un año de cambios. Aunque los expertos coinciden en que la baja de tasas es un alivio, señalan que el verdadero impulso al sector dependerá de las decisiones políticas y económicas que tome el Gobierno Nacional. En Risaralda, el llamado de los constructores es claro: “Requerimos un entorno más estable y políticas que incentiven la inversión, como la reactivación de los subsidios de vivienda social. De lo contrario, enfrentaremos un año de incertidumbre y crecimiento limitado”, concluyó Víctor Baza Tafur.
Finalmente, mientras las tasas de interés continúan cayendo y el entorno bancario se transforma, el sector vivienda en Colombia y Risaralda enfrenta un equilibrio entre oportunidades y desafíos, en un contexto donde las decisiones políticas serán clave para el futuro del mercado.



