50 años de una quijotada

La vida de los pueblos por lo general ha sido más tranquila que la de la capital, hay màs ‘conservadurismo’ por llamarlo de alguna manera, si eso es un tanto así en el presente, ¿qué se pudiera contar del tradicionalismo en que vivían los marselleses en 1974? Con este paisaje, ahora imagine a 20 muchachos, rebeldes sin causa les dirían algunos, dándole vueltas al parque hasta la una de la mañana, porque no había más que hacer.

Pensaron la sociedad

Pues bien, entre vuelta y vuelta, uno de los 20, puso la mirada en una de las esquinas del parque ¿qué había allí? “Le decíamos el dinosaurio de bahareque, las hermanas Bethlemitas del Sagrado Corazón de Jesús, cerraron el colegio, solo las mujeres lo conocían por dentro (nuestras hermanas y mamás), lo primero fue meternos a ver qué veíamos y cuando entramos nos aterramos ante semejante inmensidad”, así relata don Gilberto López Ángel, uno de los pocos de ese grupo de rebeldes con causa que permanece en Marsella y quien fuera durante 37 años el coordinador.

El señor López recuerda que se juntaron varias coincidencias; una, la nueva ola de ofertas que le llegaban a la sociedad de consumo; dos, una nueva generación con ganas de pensar diferente a lo cotidiano; tres, que se marcharan las hermanas con todo lo que implicaba esta falta de educación católica; cuatro, llegaba otro tipo de literatura y de tendencias políticas en el mundo y por último, ellos a decir que querían ese edificio, para depositar todos sus sueños y pensamientos, lo que significó un choque, en palabras del entrevistado, impresionante.

Precisamente, ¿quiénes eran ustedes, por qué se pensaban tanto como sujetos en el mundo? “Éramos unos peludos, algunos empezando la universidad, otros terminando el bachillerato, los demás sin nada qué hacer, pero muy coincidentes en el encuentro cotidiano, cosa que era muy mal vista en un pueblo en el que toda cosa nueva que llegaba tenía que pasar por unos filtros y obviamente nosotros no estábamos en esas listas”.

Es bellísimo visitar la Casa de la Cultura en las mañanas.

El grupo constituyó primero el Ces (Centro de Estudios Sociales), eran charlas para hablar sobre la situación de Marsella, mirarlo por todos los lados y las alternativas de solución, esas discusiones terminaban en un punto común, la juventud no tenía un espacio ni recreativo ni cultural.

Tocaron puertas e hicieron marchas

¿Cuánto les costó la casa? “Nos pidieron $300 mil, finalmente la conseguimos en $210 mil y con los $90 mil que quedaron, le hicimos algo de mantenimiento, porque la parte de atrás estaba totalmente descubierta y esos aguaceros ventiados podrían una que otra tabla”.

Bien, ya tenían la casa, ahora había que llenarla. “Lo primero que siempre dijimos era que tenía que cumplir tres objetivos: formar, informar, recrear, queríamos un espacio donde los niños pudieran correr, jugar y que todo lo que significa cultura estuviera representado. Así logramos que quedara representado desde el señor que carga su bulto a la espalda, hasta el que se encierra un año a escribir un libro, el tenis de mesa, el triqui y los museos, sobre todo el de Periodismo, por la fuerte tradición que tiene Marsella, que data de 1912”.

Estos quijotes necesitaban sillas y mesas, entonces regaron la bola para que los que tuvieran muebles que ya no se usaran en las casas, los llevaran. “Parecía una muestra de los diferentes estilos de sillas. Después pensamos en tener un espacio donde se pudiera estudiar y nos inventamos la marcha del libro, pero nos trajeron pura literatura y nosotros necesitábamos libros de consulta, nos tocó decir que si tenían el libro del año pasado nos los regalaran y esa fue otra marcha. Idea que se pensaba, idea que se cristalizaba inmediatamente y resultó en un proceso muy interesante”.

La música que se hace en este recinto llenó de paz, lo que otrora fue considerado uno de los municipios más violentos de Colombia.

Hora de celebrar

Mañana y el domingo el municipio entero se vestirá de gala para recibir a todos los risaraldenses y demás personas que quieran compartir la fiesta de la cultura con ellos. El actual coordinador de la Casa, Jorge Molina, comentó al respecto que “La preparación de los eventos que se vienen este fin de semana, se han hecho durante todo el año, como lo pueden apreciar desde muy temprano en la mañana, los jóvenes aprovechando las vacaciones han venido a ensayar”.

En la Casa de la Cultura tienen la tradición de realizar cada 21 de diciembre desde hace 20 años, el ‘Concierto de Navidad’, pero en esta ocasión tendrán una novedad y es que cada proceso no se presentará por separado sino articulados. “Vamos a tener en escena más de 700 artistas, niños, jóvenes, adultos y adultos mayores, niños con capacidades diversas, es el cierre de los procesos musicales y artísticos que tiene esta Institución. Para el 22, vamos a tener el evento magno de nuestra casa a partir de las 9:00 a. m., con la presencia de las autoridades departamentales”.

Dada la cantidad de artistas y de público, ¿se van a trasladar al parque principal? “No, todas las actividades de los dos días se desarrollarán dentro de la Casa, tenemos listo el plan de contingencia con las entidades de socorro. Esperamos la presencia de más de mil personas entre habitantes de Marsella y visitantes, estamos preparados para recibirlos de la mejor forma y con los brazos abiertos”, explicó Molina.

Dentro de los actos protocolarios, se tiene prevista la condecoración a ocho marselleses que han influido directamente en las actividades que se dan dentro de la Casa de la Cultura.

Dato

Para el tiempo de este proyecto, Colombia solo contaba con una casa de la cultura que era la de Bello, Antioquia.

Cifra

200 personas recibe en promedio diariamente la Casa de la Cultura, entre turistas nacionales y extranjeros.

“Este año arrancamos el ‘Concierto de Navidad’, a las 7 de la noche y estamos terminando a eso de las 10:30”.

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