La Universidad Cooperativa de Colombia conmemoró recientemente el Día Internacional de las Cooperativas con el tema «Reconstruir mejor juntos», como lo indica la Alianza Cooperativa Internacional. Las cooperativas de todo el mundo vienen afrontando la crisis provocada por la pandemia del Covid-19 con solidaridad y resiliencia, ofreciendo a las comunidades una recuperación centrada en las personas y respetuosa con el medioambiente. El sector cooperativo afronta una serie de retos como modelo alternativo al capitalismo que lo obligan innovar y a ponerse a tono con las exigencias del actual entorno nacional e internacional. Sobre este tema hablamos con Colombia Pérez Muñoz, directora nacional del Instituto de Economía Social y Cooperativismo -Indesco- de la Universidad Cooperativa de Colombia, institución que por su origen y trayectoria pertenece al sector de la economía solidaria. Pérez Muñoz es Magister en Educación (U. Externado de Colombia) y Magister en Dirección Universitaria (U. de los Andes) y candidata a Doctorado en E-Learning (U. Oberta de Catalunya). Es experta en Educación Superior con amplia trayectoria en planeación estratégica, formulación de proyectos y facilitación de trabajo en red para la gestión del conocimiento e investigadora Grupo Indesco.
¿Qué diferencias y semejanzas hay entre economía solidaria y cooperativismo?
La economía solidaria es un concepto amplio que está en construcción y se expresa de distintas manera en los territorios, tanto en Colombia como en otros países. Por ejemplo nuestra economía solidaria coincide con lo que en España se llama Economía Social y por ello está comenzando a tomar fuerza la expresión: Economía Social y Solidaria. Es también una teoría que es objeto de estudio de investigadores y de producción de conocimiento y es un proyecto social que moviliza a colectivos en todos los rincones del mundo en campos como producción, consumo, distribución de bienes y servicios a través de formas empresariales, organizaciones sociales y movimientos ciudadanos que se unen a mediante la cooperación, la solidaridad, la autogestión democrática, el servicio a la comunidad y la protección del medio ambiente. En este concepto amplio hay unas formas empresariales y las cooperativa son una de ellas de la economía social y solidaria. Es el cooperativismo el más reconocido de todas esas expresiones y es el que tiene doctrina, el que está más estructurado y documentado y por eso es el referente que hay cuando se habla de esta forma diferente de hacer economía.
¿Cómo modelo económico cuáles son las principales características de la economía solidaria?
Hay cinco hechos que yo resaltaría. Primero, que todas ellas son empresas o experiencias centradas en el desarrollo del ser humano no en la acumulación de riqueza y tienen una actividad continuada de producción, consumo, distribución de bienes y servicios. Segundo, la estructura organizativa se basa en el vínculo asociativo que hay entre sus miembros, la democracia participativa y la autogestión. Tercero, la vivencia que se tiene en la solidaridad, que va más allá de esa solidaridad absoluta a hablar de una solidaridad sistemática y planificada que permite atender las necesidades de los asociados y del beneficio común. Cuarto, son empresas o experiencias que se comprometen con el desarrollo local y que en la medida en que vinculan e integran personas contribuyen a la cohesión social y al tejido social de esas comunidades. Quinto, este tipo de empresas se orienta hacia la sostenibilidad, ejerciendo una responsabilidad social le apuntan a las expecativas y necesidades económica y la dimensión social pero siempre en armonía con el cuidado del medio ambiente.
¿En la pandemia que estamos viviendo, cómo se ha comportado el sector cooperativo?
El valor central de la acción del sector cooperativo es la solidaridad, entonces este valor se activó y hay un reconocimiento a nivel del gobierno, de organismos multilaterales y de la sociedad civil de que las cooperativas han aportado la posibilidad de responder a las necesidades de su gente y, en verdad, es muy representativa la cantidad de personas que pertenecen a estos movimientos, los cuales también pudieron aportar a diferentes sectores económicos para paliar el efecto de la pandemia. Por ejemplo, las cooperativas de salud brindaron información y atención sanitaria a la población; en el sector agrícola se trabajó en el suministro y comercialización de productos agropecuarios y con ello se aportó a la economía solidaria; las cooperativas de seguros crearon fondos específicos para fortalecer proyectos productivos; las cooperativas en general en el mundo lograron generar donaciones, fondos de emergencia y se adaptaron los servicios financieros para la emergencia para llegar a todos los rincones donde se tenían asociados y al beneficiarse a éste se beneficia la familia y también la comunidad.
¿Se puede estimar cuál fue la cobertura de esas acciones?
La Alianza Cooperativa Internacional dice que hay más de 1.000 millones de personas asociadas a las cooperativas y que existen más de 3.000.000 de cooperativas, eso relacionado en cada país demuestra una respuesta importante y consistente que no solo la ha tenido ahora en la pandemia. Este tipo de organizaciones se ha reconocido durante los diferentes momentos de crisis de la sociedad como empresas que son resilientes y que contribuyen a los procesos de recuperación de una manera muy importante. Y las cooperativas llegaron a un punto en que la integración solidaria y un profundo arraigo local se constituyen en unos de sus principales aportes.

¿Y en la postpandemia, qué retos tiene el sector solidario?
Un reto importante del sector tiene que ver con que a pesar de que este ejercicio se ha hecho y cada vez aumenta más el reconocimiento, se ha definido en los diagnósticos que es necesario seguir promoviendo el reconocimiento del papel de las empresas de la economía solidaria y por eso hay que divulgarlo, documentarlo, seguir consolidando redes y establecer un ambiente institucional y político favorable para la economía social y solidaria. En todo ello es importante la investigación y la innovación. En Colombia la mayoría de las cooperativas son financieras, así que todavía se puede ayudar en áreas en las cuales no se han logrado acciones significativas. Hay un elemento transversal que es la educación, así que el reto del cooperativismo es que cuando se habla de educación en y para la solidaridad, en y para el cooperativismo, es importante superar el pensar que esto es hacer cursos o acciones sueltas. No, lo que se requiere es un sistema articulado y con un enfoque para toda la vida donde estén definidos espacios formales e informales para que se alimente el cerebro colectivo del movimiento y se active la ciudadanía en la sociedad y así vincular otros actores en el rol de la economía solidaria.
¿En Colombia hay políticas que estimulen la economía solidaria?
Hay políticas pero también se han detectado obstáculso regulatorios, debidos precisamente por ese bajo reconocimiento del modelo y a menudo las políticas quedan escritas pero no se reglamentan y no se benefician todos los que debían estar beneficiados. En el momento hay la necesidad de actualizar las políticas existentes desde la Constitución Política y han surgido nuevas normatividades, como la Ley 2069 -Ley del Emprendimiento- que le dedicó varios artículos a la economía solidaria, así mismo en este momento está en borrador un CONPES que define la política pública para la economía solidaria. Así que en el escenario hay una cantidad interesante de políticas, pero la calidad desde el punto de vista de la forma como se desarrollan esas políticas todavía está en proceso. Y quisiera resaltar la importancia de que también haya un efecto y una mayor capacidad de incidencia de las organizaciones de la economía solidaria para hacer que la política pública realmente sea participativa. En ello están jugando un papel importante las universidades, las redes de economía solidaria, existe una mesa de economía solidaria que está articulando procesos en el país y las redes universitarias que combinan con los movimientos sociales.
“Las empresas o experiencias de economía solidaria están centradas en el desarrollo del ser humano no en la acumulación de riqueza y tienen una actividad continuada de producción, consumo, distribución de bienes y servicios”.



