Se define orgullosamente apiano, paciente para enseñar, por algo lleva 22 años en la tarea de recibir desde los más pequeños, hasta adolescentes que llegan desde el nivel cero en conocimiento musical. Recientemente realizó estudios de formación musical en el Conservatorio del Valle (Bellas Artes Cali en convenio con MinCultura) en las áreas de Dirección de bandas, composición y arreglos, instrumentos, reparación de instrumentos, pedagogía y elaboración de proyectos musicales, fue músico de la Banda Sinfónica de Pereira durante 10 años. Tres de sus hermanos también son músicos y fabricantes de instrumentos de cuerda, batutas y accesorios musicales.
¿Cómo fueron sus inicios?
Soy egresado de la Escuela de Música de ese municipio, mis inicios de niño estuvieron bajo las enseñanzas del profesor Rubo Marín Pulgarín, él me inició en lo que llamamos teoría musical, Solfeo con el famoso método de Pozzoli y de ahí en adelante empecé a inclinarme por los instrumentos musicales, empecé con el eufonio y luego la trompeta. El gran maestro Rubo estuvo viviendo en Apía durante mucho tiempo y fue quien consolidó la Escuela, una institución líder en el departamento que gracias a su empeño y trabajo logró tener una banda sinfónica muy buena. En mi niñez tuve la oportunidad de asistir varias veces a los conciertos que él dirigía y desde ahí me entró la inquietud por aprender música.
¿En qué momento deja a Apía y decide ir en busca de su destino?
Cuando el maestro Carlos Fernando recibió la dirección de la Escuela, debido a la edad y la enfermedad del maestro Rubo, también le propusieron ser el director de la Banda Sinfónica de Pereira, entonces seleccionó un grupo de estudiantes de la Escuela para venir a trabajar con él acá en Pereira y formar las escuelas de música en los barrios, no solo tenerla acá en el Lucy Tejada, sino crear subsedes, nos propuso venir y ahí empezó mi historia en Pereira en el año 2001.

¿Siempre se ha dedicado a la formación de los más pequeños?
En ese entonces, el maestro Carlos Fernando tenía pensado que no solo fuéramos músicos de atril sino que compartiéramos saberes, entonces por él es que Pereira tuvo escuelas satélites de música del Lucy Tejada en los barrios, por eso nuestra escuela hoy en día es tan fuerte.
Háblenos sobre su día a día.
Mi labor acá es de formación, es enamorar a los niños de la música, porque la mayoría llegan sin saber nada de nada. Mi pedagogía es hacerlos entender que la música es fácil. Trabajo con niños desde los 5 años hasta los 14. Cada año recibo un promedio de 200 estudiantes y ha habido años hasta de 300 alumnos a la semana, cada dos horas cambio de grupo. Cuando ellos reciben una formación básica conmigo, los entrego tocando un instrumento medianamente bien, se los paso a otro director y él los lleva a otro nivel.
¿Cómo es el proceso de los niños?
Nuestra escuela cuenta con varios niveles y edades: 5-6 años, 7-8, 9-11 y de 11 a 14 años. El proceso de iniciación es en flauta dulce que dura alrededor de un semestre, cuando tienen una habilidad buena con este instrumento pasan y eligen un instrumento sinfónico para estudiar y los músicos de la Banda Sinfónica son los profesores de ellos. En el segundo nivel ellos están en flauta dulce y empezando a dominar el instrumento que escogieron, cuando lo logran pertenecen a la banda Semillero que es el primer contacto con ensambles musicales, se presentan en uno o dos concierticos y dura un año. De ahí se escala a la banda infantil, luego a la intermedia y a la avanzada. Los niños que están todo el tiempo acá y que hacen el ciclo completo de 5 a 14 años, por lo general salen a estudiar Música en la universidad o pertenecen a orquestas y bandas importantes de Pereira.

De esos niños a quién tiene que ya sea adulto y se destaque.
Todas las bandas avanzaditas que hay acá pasaron por mi. Tuve la oportunidad de crear la escuela en Pueblo Rico, en donde trabajé por 10 años, la dejé consolidada y todos los que fueron mis estudiantes son egresados de la UTP y ahora trabajan dirigiendo esa escuela. Luis Lancheros líder de la Banda Sinfónica de Dosquebradas fue alumno mío también. En Estados Unidos hay varios jazzistas que fueron estudiantes míos y muchachos que se fueron a estudiar música a España.
¿Por qué hay que insistir en este tipo de espacios para los más pequeños?
Un músico es una persona de bien, es diferente porque hacer música implica hacer trabajo en equipo, si un solo niño en una agrupación de 50, se equivoca esto afecta a la totalidad y por eso deben responder por su papel. Así cuando lleguen a la edad adulta y estén a cargo de una empresa, ellos van a ser innatos, porque van a entender que lo que decidan va a afectar al colectivo, es formación integral para personas capaces y visionarias.
¿Qué hace falta para que en cada municipio de Risaralda, se dé este proceso?
Lo que más hace falta es presupuesto, a lo largo de todo este tiempo he visto que en los municipios se sufre mucho, porque las alcaldías no invierten lo necesario en este tipo de procesos tan sanos, porque solo la ocupación del tiempo libre de un chico vale mucho, un niño en una hora puede aprender todo lo malo en la calle, pero también una hora que esté encerradito en una escuela de música, es una hora que lo sacamos del riesgo. Si los políticos y dirigentes ven la música desde este punto de vista van a saber que se puede tener una mejor sociedad y se van a rescatar jóvenes incluso.
Usted y sus niños ¿Qué se han ganado o dónde han participado?
Cuando tuve la oportunidad de dirigir en Pueblo Rico, participamos en varios concursos nacionales, en San Pedro obtuvimos el tercer lugar, cosa que es muy buena para ser la primera vez que asistíamos y a nivel personal soy egresado de la UTP, me gradué como estudiante distinguido por mis notas, el año pasado tuve el orgullo de ser trabajador ejemplo en el Municipio y hace dos meses me dieron un reconocimiento por mi labor acá en el Lucy.
Dato
El método de Pozzoli es un libro de teoría musical con el que se prepara al músico en la lectura de partituras. Eufonio también significa sonido agradable o voz dulce.
Cifra
4.400 niños, esa es la cifra aproximada que tiene el profesor Ezequiel de sus alumnos durante 20 años como formador musical.



