Entrar en la casa de Mario Hernando Orozco, es asistir a una exposición permanente de las mejores caricaturas que han sido publicadas en diferentes medios, no solo dibujadas por Mheo, como se le conoce en el medio periodístico, sino por otros grandes como él, en la pared a la derecha de la entrada está la Negra Nieves, Beto, Restrepo, Matador y en la otra pared, la del frente de la puerta, una Aleida de Vladdo está con dedicatoria y todo.
Mheo es una persona un tanto reservada con los recién conocidos, pero en poco tiempo se abre al mundo un ser tranquilo, buen conversador y sencillo en su esencia.
Trayectoria profesional
Precisamente esta casa periodística fue el lugar donde Mheo publicó sus primeras obras y de eso hace ya más de 30 años. ¿La caricatura llegó por una búsqueda personal, por accidente o cómo fue? “La caricatura me buscó a mí, porque aunque siempre me gustó el dibujo y desarrollé una pasión por la prensa escrita heredada de mi casa, que siempre fueron de comprar el periódico a diario, leerlo y comentarlo, llegó un momento en que las dos cosas se combinaron, pero no fue algo que yo hubiera buscado”.

Dado que de hace tanto tiempo no hay un archivo que se pueda consultar fácilmente, ¿los caricaturistas se mantienen con sus trazos originales o los llevan a otro nivel? “No, un caricaturista se va haciendo, porque en esa época, aunque siempre ha sido un oficio muy vinculado al periodismo y yo llegué a esto como de carambola, hubo un momento en el que después de estar un tiempo publicando en El Diario del Otún, tuve un momento de revelación, de ¡guau! Fue precisamente en la antigua redacción, aunque el ambiente siempre fue de mucha camaradería, lo vertiginoso del cierre, el titular, las ideas, porque el periódico sale sí o sí, no hay ninguno que haya salido con hoy no publicamos nada porque no hubo noticias, volvemos mañana. En ese agite, dos periodistas se pusieron a discutir, mientras tanto yo los miraba y los dibujé, quedaron identificables, alguien me arrebató el dibujo y lo puso en medio de los dos justo antes de irse a los puños, al verse ridículos o pillados, les pareció absurdo lo que estaban haciendo, se rieron y se abrazaron”.
En ese momento Mheo pensó en el gran poder de comunicación que tenía en sus manos y en el que había que perseverar. Tiempo después, ya consolidado en El Diario del Otún, lo llamaron del periódico El País de Cali y empezó a publicar, luego llegaron las publicaciones en El Tiempo, los domingos. Finalmente de El País le ofrecieron publicar a diario pero con dedicación completa. “Cerré la etapa con El Diario del Otún, tristes las despedidas, muy agradecido por la oportunidad y duré 29 años publicando una caricatura diaria en El País”.
Creatividad y constancia
La inspiración para capturar la esencia de la noticia, la alimenta con base en la lectura del periódico, habla con un colega, piensa en el país o ¿qué cosa hace que usted dibuje lo que necesita? “El ambiente de las salas de redacción era uno antes de la Pandemia y otro después, porque la mayoría de periodistas siguen desde sus casas. La fuente siguen siendo las noticias, puede haber creatividad, ganas y talento, pero si no tienes información, tienes problemas y la inspiración no puede depender del estado de ánimo, por lo mismo, el periódico no puede decir que el director amaneció deprimido y por lo tanto no hay editorial. El secreto es trabajar. Además, cuando se lleva tanto tiempo trabajando hay unos mecanismos que se activan, ya sabes qué es noticioso, otros están en stand by, si cae la bomba atómica no te puede coger por sorpresa, tienes que saber por qué cayó. La realidad de Colombia es trepidante, pasan cosas y la cosa de hoy es más grave que la de ayer”.

La caricatura como opinión
Dar el punto de vista en Colombia, puede acarrear amores y odios. “Hay que tener un entendimiento de la situación que te permita asumir un punto de vista. No es una cosa objetiva, pero debe ser honesta, no es tener el chiste, porque por el chiste se puede hacer algo que no corresponda con lo que se está pensando. Asumes una posición, tratas de plasmarla, a veces sale muy bien, a veces normal, a veces sin trascendencia”.
El trabajo de los otros
En este punto de su vida ¿todavía bebe de un gran referente? o simplemente se dedica a disfrutar el trabajo de los demás. “Uno siempre empieza imitando, pero admiro a los dibujantes argentinos de mi época como es Fontanarrosa, por ejemplo, me marcó mucho Quino y ya hablando de referentes actuales, hay uno que marcó una pauta y es el maestro Osuna, por su trabajo en gobiernos pasados, lo que es la caricatura política y sus posiciones éticas y la defensa de valores como la libertad, los Derechos Humanos, por esa mirada inquisidora y con cierto desdén hacia el poder, como si su labor en la vida fuera poner a los poderosos en su sitio sin faltarles al respeto, además su independencia. También está Vladdo, que es colega y amigo, él se reinventó y llevó la caricatura a un nivel superior de calidad, de independencia. Uno hace ensayo – error hasta que encuentra el estilo para comunicar que es lo que en verdad importa”.
Mheo recibió una importante lección de periodismo años atrás, cuando trabajó en la revista Cambio, en el tiempo que la adquirió García Márquez, y de pronto alguien mandó un e-mail, en el que se quejaban de una caricatura y Mheo se sintió muy ofendido. Le pidió al editor, que era Eligio García Márquez, permiso para contestar y se lo negó rotundamente, le dijo: “Tu ya hablaste, deja que hablen los otros”.
“Que la inspiración lo coja a uno trabajando”.




