Un llamado a evitar la dolorosa indiferencia

María Isabel García hace parte del grupo de seres que llegaron con el propósito definido, ayudar a los demás y tener sensibilidad a flor de piel para liderar trabajos comunitarios. La vida la tenía que traer a Risaralda, específicamente a Marsella, en donde se pudo evidenciar el rigor de la muerte con prisa y sin pausa en los peores años de la guerra entre colombianos.

Marsella tiene una ubicación privilegiada en cuanto a la naturaleza que lo circunda, el clima que aporta tener al río en su territorio, belleza que brota en su Jardín botánico, pero precisamente el Cauca, ha transportado hasta este municipio una cantidad de cuerpos que puso el dedo en la llaga sobre una realidad que no se registraba en Bogotá.

Estar en el lugar equivocado

La protagonista de este Punto Final, puede ser una y a la vez miles de las mujeres colombianas que han vivido la violencia en cualquiera de sus formas. “En Medellín no me metía con nadie, de la casa al trabajo y del trabajo a la casa, pero una noche que salí de trabajar, allá en la comuna venía por un callejón y escuché unos tiros pero pues no me imaginé que fueran tan cercanos y como era pan de cada día, se va volviendo muy normal, cuando salí a la avenida que los muchachos del barrio habían acabado de matar a un niño, ellos me vieron y al rato me dijeron que me daban unas horas para que dejara la ciudad. Me dijeron que nos dejaban ir porque no nos metíamos con nadie. A las 11 le di la noticia a mi esposo y temprano al otro día salimos con la ropa y lo poquito que pudimos montar en la buseta”.

Eso tal vez le pasó a muchos de los cuerpos que las aguas dejaron en Marsella, vieron lo que no les tocaba por estar en el momento y lugar equivocado, posiblemente no hicieron caso a la advertencia de irse o contaron lo que vieron y escucharon.

Tratar de conocer toda la verdad en Colombia, será todavía tarea de varias generaciones.

El trabajo en el Cementerio

Marsella también es de esos pocos pueblos que tiene entre sus lugares turísticos el último lugar de morada para cualquier ser humano. El cementerio Jesús María Estrada fue construido en 1928, en forma de gradas dadas las condiciones del terreno, tiene una mezcla de estilos arquitectónicos que lo hacen bello, misterioso y escaso para su especie.

Hasta ese lugar, hubo un tiempo, entre 1998 y 2008, que no hubo espacio para poner los cuerpos que llegaban a la vereda Beltrán del mismo municipio. Pero la historia de María Isabel y la información que ha recabado del campo santo, empezó 10 años después, “en 2018 hice parte de la Mesa nacional de víctimas y allí me conocí con una compañera de Antioquia que se llama Adriana, ella sí tiene el papá desaparecido hace más de 25 años, entonces de ver el sufrimiento que ella sentía cada que hablaba de su papá y empecé a hablar del tema en el Centro Nacional de Memoria histórica, la Unidad de Víctimas y la Unidad de Personas Dadas por Desaparecidas y en la Comisión de la Verdad”.

Así fue como María Isabel llegó a realizar la segunda conmemoración del Día de la Desaparición forzada en Marsella durante tres días. “Bajamos a Beltrán y allí se hizo un acto muy bonito, se dejó una placa, estuvo Medicina Legal, la Fiscalía, hubo representación de todos, porque la idea era mostrar la dificultad y el problema que había en Marsella con estas personas y que se visibilizara el cementerio, porque perdió su potestad como Patrimonio Arquitectónico debido a todo esto”.

¿Por recibir cantidad de N. N.? “No, por las modificaciones que se hicieron para acomodar la cantidad de cuerpos. Marsella llegó a ser uno de los municipios más violentos del país, no porque las cosas pasaran directamente, sin querer decir tampoco que es un remanso de paz, porque también pasan cosas, pero en su debido momento llegaron a haber en el cementerio más de 600 cuerpos”.

Ayudar a las familias

Para ese entonces esta lideresa, era la coordinadora de la Mesa municipal de víctimas. “Empecé a hacer todo este trabajo, a mandar derechos de petición, hacer solicitudes a todas partes para llamar la atención, busqué la ayuda de los alcaldes de ese tiempo pero no tuve apoyo. Si así se lograron cosas ¿cómo hubiera sido que Alcaldía y Gobernación hubieran dicho que sí? El 16 y 17 de noviembre de 2022, se logró la audiencia pública en Marsella, de la que resultaron medidas cautelares para el cementerio, porque hubo un tiempo en que la forense María Emilia, había escrito en cada tumba las indicaciones de las personas”.

En 2018, cuando María Isabel hacía parte de la Mesa nacional, el alcalde le dijo que para trabajar en el mismo tema en Marsella, debía tener bachillerato y un técnico. Hizo el sabatino y se graduó en 2020, actualmente cursa octavo semestre de Administración Pública en la Esap.

La señora García amplía el tema sobre la medida cautelar, porque el trabajo de la forense consistió en ponerle a la identificación de cada cuerpo datos como: tatuajes, cicatrices, ropa con la que había sido hallado, alguna señal que los familiares pudieran reconocer, pero hubo un momento de esos de la historia, en que malos vientos atraviesan los pensamientos de la gente y un sacerdote ordenó pintar el cementerio y borraron toda esa información. La medida impide que esa parte del cementerio sea tocada o modificada nuevamente y se ordenó que desde 2023, se empezaran a hacer exhumaciones por parte de la Fiscalía y la JEP.

En conclusión, María Isabel García expresó: “La indiferencia es el mal de los colombianos, entre las mujeres falta sororidad”.

Cifra

6, 7 y hasta 8 veces al año llegan a Marsella las instituciones a hacer exhumaciones.

“Me di cuenta que en el cementerio había casi 500 personas sin identificar”.

Dato

Por lo menos tres personas de cada familia buscan a su familiar, ¿de cuántos colombianos estamos hablando? 2024, fue el año con más exhumaciones por parte de la JEP en Marsella, mes a mes desde junio.

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