El carril exclusivo

Son decenas de vidas que se pierden por cuenta de la irresponsabilidad e incultura de los ciudadanos, pero también de la negligencia de las autoridades.

En todas las ciudades del país y por supuesto del mundo, los conductores, los motociclistas, los ciclistas y en general todos los ciudadanos respetan los espacios destinados para la circulación de los vehículos de transporte público de pasajeros. No ocurre lo mismo en Pereira.
Aquí los carriles supuestamente reservados para estos vehículos, nadie los respeta. Ni siquiera los espacios que están claramente demarcados y sobre los cuales no hay dualidad para su uso como por ejemplo la carrera sexta entre calles 14 y 24, son observados y respetados por los pereiranos.
Y ni hablar de la carrera séptima de El Lago Uribe hacia el occidente de la Ciudad, o de la carrera octava desde la glorieta de Saludcoop hasta El Lago, o a lo largo de la Avenida 30 de Agosto, o de la Avenida del Ferrocarril, en todos estos recorridos el carril exclusivo es invadido por todo el que le da la gana.
Todo esto dolorosamente ante los ojos tolerantes y, si se quiere, complacientes de las autoridades de tránsito municipales. Es entendible que la vigilancia y el control sea complejo por la 30 de Agosto o por la Avenida del Ferrocarril, pero hacer respetar la carrera sexta no puede ser difícil. Este es un corredor vial que no tiene opciones y se puede controlar con dos o tres agentes de tránsito o con un par de cámaras de detección de infracciones.
La invasión irregular de los carriles exclusivos del Sistema de Transporte Masivo no solo entorpece el funcionamiento del sistema y retrasa el itinerario de los articulados, sino que pone en peligro la vida de quienes circulan por allí y de los peatones que tiene que atravesar el carril para tomar el Megabus.
El número de peatones que son arrollados por un vehículo y especialmente por una moto que irresponsablemente transitaba por allí y generalmente a alta velocidad, cuando intentaba cruzar la vía, es excesivamente alto. Son decenas de vidas que se pierden por cuenta de la irresponsabilidad e incultura de los ciudadanos, pero también de la negligencia de las autoridades.
El Instituto de Movilidad ha dicho que desde hace algunas semanas puso en funcionamiento algunas cámaras de detección  de infracciones con capacidad de identificar a los vehículos responsables; pero después de varios meses de estar operando, nadie sabe por qué no están cumplimiento con su propósito de detectar y sancionar a quienes se resisten a no respetar el espacio exclusivo del Megabús.
Si esta es una de las mayores infracciones de tránsito que se registran en la Ciudad y de las que más accidentes están causando, incluyendo un alto número de fallecimientos, es urgente que las autoridades de tránsito hagan todos los esfuerzos para proscribir una falta que, con todos los avances tecnológicos que hoy hay, no es difícil de controlar.

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