Es necesario, pues, ponerle seriedad tanto a las relaciones entre autoridad y conductores; y entre los infractores y la ley, como a las decisiones que aquellas tomen.
Cada vez se repite con más frecuencia las agresiones físicas y obviamente de palabra contra los agentes de tránsito, por conductores que están violando de manera flagrante las disposiciones de tránsito o conduciendo sin cumplir con los requisitos que establece la ley para circular por las vías; todo esto sin que pase algo.
El pasado jueves un conductor de nacionalidad extranjera embistió de manera intencional y brutal en el barrio Las Mercedes, en la ciudadela Cuba, a una guarda de tránsito que estaba realizando con unos compañeros un operativo regular de control vial y luego emprendió la huida como si nada hubiera sucedido.
Como si esta actitud irresponsable fuera poco, al verificarse las condiciones del conductor y el estado de sus documentos y del vehículo que conducía, se encontró que el agresor no portaba licencia de conducción, ni el vehículo contaba con el Seguro Obligatorio de Accidentes de Tránsito, ni tenía Revisión Técnico-Mecánica.
Esto ocurre además, unas horas después de que el Director del Instituto de Tránsito y Movilidad de Pereira informó que el 30% de los vehículos que circulan por la calles y vías de la ciudad, lo hacen sin tener el correspondiente seguro obligatorio vigente y sin la revisión técnico-mecánica al día.
Ya no es solamente que nadie observa las normas de tránsito, que los conductores no respetan la autoridad, que a quien no le gusta la acción de los guardas de tránsito llama a una asonada y evita que se cumpla la ley; sino que los infractores la emprenden contra los agentes, los agreden y parte sin novedad.
Todo hoy día, se ha reducido a una farsa. Los comparendos se imponen cuando se comete una infracción, pero se conmutan por una supuesta charla educativa. La asistencia a estas charlas la hace cualquier persona, menos el infractor, a cambio de unos pesos. La cartera del Instituto por multas crece y nadie la cobra. Las nuevas cámaras detectoras de vehículos que circulan sin Soat y sin revisión técnica-mecánica, como el que arrolló a la guarda de tránsito en Cuba, expiden comparendos, pero educativos. Nada es serio, nada es de verdad, todo se conmuta, todo se perdona.
Por eso, los conductores infractores no respetan las autoridades de tránsito, por eso les arrebatan los papeles a los guardas cuando los van a sancionar, por eso hacen asonadas e inclusive bajan de las grúas los vehículos inmovilizados y por eso también les tiran el carro encima a quien se atreva a imponerles un parte.
Es necesario, pues, ponerle seriedad tanto a las relaciones entre autoridad y conductores; y entre los infractores y la ley, como a las decisiones que aquellas tomen. La norma es una sola y las autoridades la deben aplicar sin contemplaciones, sin excepciones y con todo el rigor que ella encierra, de lo contrario la anarquía vial y la violencia en las calles seguirán haciendo de las suyas.
