El mecanismo de valorización

El proceso de derramar el valor de las obras entre los predios aledaños y que se benefician con ellas, tiene que cumplir requisitos como el de la equidad, la justicia y la transparencia.

La afirmación de algunos funcionarios de la actual administración municipal de Pereira de que la segunda etapa de la llamada avenida Los Colibríes solo es posible hacerla por el mecanismo de valorización; ha puesto sobre la mesa de las discusiones, el tema de este procedimiento de financiación de obras, combatido por muchos y a la vez defendido por no pocos.

En ciudades como la nuestra, que tienen unos ingresos tan limitados, con unas fuentes de recursos escasas e inelásticas, con un alto nivel de exenciones y una pésima capacidad de gestión de cobro y para completar con una lista interminable de necesidades en el campo de las obras públicas y la movilidad; el sistema de valorización es tal vez la una única manera de atender esas urgencias y de impulsar su desarrollo.

Ejemplos hay de sobra en el país de ciudades que, como Pereira, hoy tienen un avanzado desarrollo vial y un admirable grupo de obras de infraestructura, gracias al sistema de valorización. Para no ir muy lejos, Manizales ha logrado construir un impresionante plan vial totalmente financiado por este mecanismo.

Por supuesto, el procedimiento de derramar el valor de las obras que se van a construir entre los predios aledaños y que se benefician con ellas, tiene que cumplir requisitos como el de la equidad, la justicia y la transparencia. Lo primero es que las obras tengan un real beneficio para la comunidad, lo segundo es que el derrame sea justo y equitativo, tercero que absolutamente todos los predios beneficiados paguen lo que les corresponde y por último, que las obras se ejecuten y los dineros no se pierdan.

Pero si, como ha ocurrido en el pasado, las obras decretadas por el mecanismo de valorización, no son las que necesita con urgencia la ciudad sino las tienen un fin político; si los cobros no responden al principios de equidad; si solamente las van a pagar unos pocos aunque ellas benefician de una u otra manera a todos los predios, si el proceso de escogencia del constructor no es transparente y si las obras no se ejecutan, el mecanismo se convierte en todo lo contrario, que es lo que ha ocurrido en varias ocasiones en Pereira.

La campaña contra el sistema de valorización que adelantó el entonces candidato a la alcaldía Juan Pablo Gallo, le produjo a él, no hay duda, evidentes réditos electorales; pero le hizo un inmenso mal a la Ciudad, daño que Pereira aún no le ha cobrado y por el que tendrá que responder tarde que temprano.

Pereira necesita de una fuente de recursos importante para ponerse al día en materia de infraestructura vial, como es el sistema de valorización y la administración del alcalde Salazar tiene la obligación de ponerlo en práctica no solo para la construcción de la segunda etapa de Los Colibríes, sino de tantas obras que está necesitando con urgencia la Ciudad.

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