Todo indica que a la izquierda no la ha afectado los errores del presidente Petro y que si la derecha y la centro-derecha no se ponen de acuerdo, el país estará cerca otro gobierno con el sello petrista.
A menos de 40 días de las elecciones para Congreso de la República y de la consulta del Pacto Amplio y la Gran Consulta para escoger sus candidatos únicos; y 120 días de la primera vuelta presidencial; los resultados de la encuesta realizada por las firmas Guarumo y Ecoanalítica sobre la intención de voto tanto para la primera como para la segunda vuelta; no hay duda de que sacudió el panorama político en el país.
Lo primero es que cuando todas las anteriores encuestas y sondeos de opinión habían dado primero al candidato independiente Abelardo de la Espriella y segundo al senador Iván Cepeda, la actual medición no solo puso por encima al candidato del petrismo, sino con una diferencia de quince puntos.
Aún más, el candidato Cepeda se había mantenido siempre con una preferencia electoral que se movía entre el 28 y el 30%, mientras que De la Espriella siempre mostró una intención de voto alrededor del 33%. Ahora quien tiene el 33%, según Guarumo, es el primero, entre tanto que el segundo apenas supera el 18%.
Lo segundo es que Iván Cepeda se encarama del 33% en la primera vuelta, a casi el 40% en una supuesta segunda vuelta; además, que derrota holgadamente a todos los candidatos, incluyendo al llamado “Tigre”, con los que eventualmente se enfrentaría si la presidencia no se define en la jornada de mayo.
Lo otro que llama la atención es que el candidato Sergio Fajardo, que se había mantenido siempre en los primeros tres lugares de las encuestas y que, inclusive al principio, llegó a liderar los sondeos de intención de votos con más del 18% de preferencia, ahora aparece en un modesto quinto lugar con apenas el 3.9%.
Ahora, el resultado que obtiene la candidata del Centro Democrático, Paloma Valencia, aunque es mucho mejor que el que hasta la última semana había tenido, está lejos de reflejar su triunfo en el proceso interno que realizó su partido y que se suponía se vería reflejado a su favor como candidata única del uribismo.
Por supuesto, la llamada Gran Consulta que definirá el próximo 8 de marzo un solo candidato entre los nueve que participaran en ella y dentro de la cual está la senadora Paloma Valencia, despejará muchísimo el panorama político y no es aventurado decir que quien la gane será el tercero en discordia el próximo 31 de mayo cuando se cumpla la primera vuelta presidencial.
Por ahora, lo que parece claro es que a la izquierda para nada le ha afectado los errores del presidente Petro, los escándalos de corrupción en su gobierno, la caída del dictador Maduro, el fracaso de la Paz Total y el abusivo ajuste del salario mínimo, y antes por el contrario todo esto parece haber encontrado aceptación en un amplio sector de los colombianos; y que si la derecha y el centro-derecha no se ponen de acuerdo, el país estará muy cerca de tener que soportar un nuevo gobierno con el sello petrista.
