También es propicia para destacar la fortaleza de los habitantes de esta región que después de todo lo sucedido se levantaron, curaron sus dolores y hoy le siguen aportando al Eje y al país.
Hace 27 años, el 25 de enero de 1999, las fuerzas de la naturaleza se desataron y golpearon con toda violencia los departamentos de Quindío, Risaralda y algunos municipios de Caldas, Tolima y Valle del Cauca. Un terremoto de magnitud 6.1, con epicentro en el municipio quindiano de Córdoba, sacudió todo el Eje Cafetero afectando severamente 28 municipios y en menor grado a otra veintena de poblaciones.
El balance no pudo ser más asolador: 1.185 víctimas fatales, 8.536 heridos, 531 desaparecidos, 35.972 edificaciones totalmente destruidas o inhabitables, 143 establecimientos educativos seriamente afectados, tres hospitales de tercer nivel con graves averías y miles de daños en vehículos, bienes muebles y ornato público.
Las pérdidas totales cuantificadas del terremoto, según cifras reportadas oficialmente por las autoridades, ascendieron a 2.7 billones de pesos, lo que en su momento equivalió al 2,2% del Producto Interno Bruto del país del año 1.998, un balance sencillamente aterrador no solamente desde el punto de vista económico, sino social.
A pesar de que, de acuerdo con el informe final de las autoridades, la afectación de Pereira en vivienda y en edificaciones solo correspondió al 7% del balance total del movimiento telúrico, los daños alcanzaron un cifra que de no haber sido por el apoyo del gobierno de entonces la ciudad no se hubieran podido levantar del devastador golpe.
Para atender la emergencia nacional, el gobierno del presidente Pastrana declaró, inmediatamente sucedió el hecho, la emergencia económica, social y ecológica y con base en las facultades extraordinarias, creó el Fondo para la Reconstrucción del Eje Cafetero, FOREC, entidad que confió a las manos diestras y pulcras el exgobernador de Risaralda Luis Carlos Villegas y fue la encargada de administrar todos los recursos extraordinarios recaudados con base en la emergencia económica.
La inversión total del Forec en el Eje Cafetero ascendió a 1.6 billones de pesos de la época, una cifra que no solo permitió devolverle el techo a miles de familias, sino la esperanza a decenas de miles de personas que perdieron sus negocios o se quedaron sin empleo; pero más que todo esto, lo más importante que dejaron estos recursos fue que permitieron la generación de mecanismos para que las comunidades se organizaran y a través del trabajo comunitario recuperaran mucho de lo que habían perdido.
Recordar esta fecha luctuosa, es rememorar con respeto los miles de personas que perdieron sus vidas bajo los escombros, o que se quedaron sin techo y sin enseres, o que se quedaron sin empleo, o que vieron como en instantes desaparecieron lo que tenían; pero también es oportunidad para destacar la fortaleza y la tenacidad de los habitantes de esta región que después de todo lo sucedido se levantaron, han curado sus dolores y hoy le siguen aportando al Eje Cafetero y al país.
