Ojalá, la decisión de la Superintendencia sirva para poner orden, para atender las obligaciones urgentes, para que regrese la normalidad y para que todos vuelvan a creer.
El pasado jueves, la Superintendencia de Sociedades decretó de oficio el inicio del proceso de reorganización empresarial de la sociedad “Deportivo Pereira F.C. S.A.” en los términos de la Ley 1116, conocida como ley de insolvencia, y designó a un auxiliar de la justicia experto en el tema, como promotor del proceso de recuperación
Según la entidad, la decisión se tomó ante una cesación de pagos que a 31 de agosto del año pasado ascendía a 11.252 millones de pesos, lo que en ese momento equivalía al 50,4% del pasivo total y registraba incumplimientos superiores a 90 días. Teniendo en cuenta además, que entre las acreencias, había obligaciones fiscales con la Dian, con clubes deportivos y accionistas con mora superior a 240 días.
Argumentó además la Superintendencia, que “el fútbol profesional colombiano es un sector que mueve empleos, tejido empresarial y valor social en las regiones”, lo que lleva a la entidad a actuar para garantizar que los clubes con deportistas profesionales cumplan sus obligaciones y mantengan su operación.
Duele que el equipo de la ciudad, ese que convoca a los pereiranos en cada jornada, que despierta las más sensibles emociones al punto que a veces sobrepasan lo permitido, que no hace mucho le brindó a todos los risaraldenses la satisfacción esperada por casi 70 años y que pasea el emblema de Pereira por todos los rincones del país, vuelva a caer al mismo hoyo profundo del que casi no sale hace apenas unos años.
Nadie explica como un empresa, porque un club es una empresa, que hace dos o tres años mostraba una situación financiera además de buena, envidiable, que venía haciendo una presentación aceptable en el torneo y que estaba contando con el apoyo económico institucional y empresarial de la región, esté en el estado de desorden financiero e incumplimiento de obligaciones que muestran los informes de la Superintendencia de Sociedades.
Solamente un manejo muy irresponsable de los recursos, una falta de planificación deportiva, una ausencia total de cultura de pago, un desconocimiento de la responsabilidad adicional que implica llevar al imagen de la ciudad y un desprecio por el sacrificio de una afición que perdona todo, puede llevar a un equipo a la situación financiera y de incumplimiento como la que hoy tiene el Deportivo Pereira.
Ojala, de decisión de la Superintendencia, aunque no es la deseable para una empresa, sirva para ponerle orden al Club, para atender las obligaciones más urgentes, para que regrese la normalidad, para que todos, jugadores, cuerpo técnico, proveedores y aficionadas, vuelvan a creer en el Deportivo Pereira; y para que el nombre de la institución y de la ciudad dejen de estar en boca de todos los colombianos.
