Preocupante panorama

La ciudad y la afición merecen que los directivos del equipo pongan lo que les corresponde y actúen con honestidad y responsabilidad para que entre todos sea posible superar los problemas.
No puede ser más triste el momento, ni más preocupante el panorama que se asoma para el Deportivo Pereira en el año que se inicia. A los graves problemas económicos con que cerró el año pasado, las dolorosas presentaciones con que terminó su participación profesional en el 2025, la compleja situación que afronta ante la Superintendencia de Sociedades y el Ministerio del Trabajo; se suma ahora el pobre juego que hizo el viernes en Armenia en el inicio de la temporada oficial de este años.
El Deportivo Pereira, estrenando director técnico y algunos jugadores, cayó por marcador de  dos a cero con el equipo Llaneros en el estadio de Armenia, utilizado por el equipo de la ciudad mientras se adelantan los trabajos de remodelación, modernización e instalación de la nueva pista atlética en el Hernán Ramírez Villegas.
El equipo tuvo una presentación que dejó muchas dudas no solo desde el punto de vista futbolístico, sino legal y jurídico; y peor aún, anímico y mental. Independiente del mediano rendimiento técnico que dio, producto de una nómina en buena parte juvenil y sin mucho recorrido profesional, lo sigue persiguiendo la sombra de sus problemas legales.
El cuerpo técnico no pudo alinear ante Llaneros a los jugadores recién contratados porque al parecer no ha pagado la sanción que le impuso la FIFA el año pasado por el incumpleminto de sus compromiso laborales, lo que lo obligó a llamar a última hora a varios de los jugadores juveniles e improvisar una nómina que obviamente no tuvo la coherencia, ni la coordinación que exigen esta clase de compromisos.
Esto se sumó al anunció que el mismo viernes hizo la Superintendencia de Sociedad de tomar posesión del equipo y asumir el control administrativo de la entidad, al detectar, luego de una visita de inspección y vigilancia, graves anomalías en el campo jurídico, contable y administrativo.
La institución matecaña viene desde el año pasado dando tumbos en todos los órdenes, en el campo deportivo al punto que casi no termina el torneo oficial y en la tabla en una posición lastimosa; en el laboral, dejando a todo el grupo de jugadores y cuerpo técnico, sin retribución económica; y en el institucional en manos de la justicia y de las autoridades de control; y cuando se esperaba que el cambio de año significara un retorno a la normalidad y un panorama esperanzador, los hechos demuestran una realidad distinta.
La ciudad y la afición, esa que fue el mismo viernes a despedirlo antes de ir a Armenia y a pedirle voluntad, entrega y sacrificio, merecen que los directivos del equipo pongan lo que les corresponde y actúen con honestidad, con sensatez y con responsabilidad para que entre todos sea posible superar los problemas y Pereira pueda volver a disfrutar del equipo que tanto quiere, tanto respeta y sobre el que tiene tanta ilusiones.

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