Senador, no se burle de la Justicia

Ante esto, el despacho le impuso al senador Gallo una sanción de tres días de arresto y una multa de dos (1) (sic) salarios mínimos mensuales, sin perjuicio del cabal cumplimiento del fallo.
Durante 44 años hemos hecho periodismo serio, objetivo, apegado a la verdad y procurando siempre respetar las normas que rigen el oficio de informar, de orientar la opinión, de ser veedores de la administración pública y de señalar los excesos de los funcionarios; y cuando nos hemos equivocado, con humildad hemos reconocido el error y procedido a aclarar o a rectificar.
El 26 de marzo del año pasado este medio hizo una publicación especial, con motivo de su aniversario 43, y en ella, hicimos un recuento de los acontecimientos que hicieron noticia en la región durante la vida del periódico. Dentro de los hechos políticos, registramos la denuncia que el dirigente Daniel Silva hizo contra el entonces alcalde Juan Pablo Gallo, por un supuesto enriquecimiento ilícito en la compra de un lujoso apartamento.
El Senador Gallo nos pidió rectificar la información, porque no dijimos que la justicia ya lo había absuelto de responsabilidad. Este periódico se negó a hacerlo, porque la publicación se trataba no de una información actual, sino de un registro histórico sobre un hecho que evidentemente sucedió.
Ante nuestra negativa el exalcalde interpuso una acción de tutela por la supuesta violación del derecho a la honra y el buen nombre, tutela que le fue negada en primera instancia. Sin embargo, a pesar de que era claro que no se trataba de una noticia del día sino de unos hechos que habían sucedido, el Tribunal, en segunda instancia, nos ordenó rectificar la información en el sentido que para el momento de la publicación la justicia lo había exonerado del cargo; decisión que respetamos y acatamos rigurosamente.
Una vez hecha la rectificación, el 19 de agosto el Senador publicó en su red social Instagram una foto suya acompañada del siguiente texto “Tras tanta injuria, El Diarios del Otún tuvo que rectificar”. El 4 noviembre le pedimos al doctor Gallo que dijera que era falso que la obligación de rectificar nuestra se hubiera fundamentado en una información injuriosa o falsa, pues según la sentencia del Tribunal, se sustentó en información desactualizada y no injuriosa ni falsa. Vencido el término legal para contestar el derecho de petición, instauramos una acción de tutela para que amparara el derecho fundamental de petición. El 4 de diciembre, por fuera del término, el senador contestó negándose a rectificar.
El 30 de diciembre el Juzgado del conocimiento, tuteló nuestro derecho y le ordenó que “de manera inmediata, a partir de la notificación de esta providencia, se retracte y rectificar al Diario del Otún que la nota periodística Los Líos de Gallo se haya fundamentado en una información injuriosa” como lo dijo en su red  social.
Como, a pesar de la orden perentoria del juez , el Senador no lo hizo, iniciamos un trámite de cumplimiento y uno incidental de desacato, que fueron tramitados por el juzgado el 26 de enero y que el congresista también desatendió en los plazos legales. Ante esto, el despacho le impuso al dr. Gallo una sanción de tres días de arresto y una multa de dos (1) (sic) salarios mínimos mensuales, sin perjuicio del cabal cumplimiento del fallo.
Senador, hace unos días lo habíamos invitado en este mismo espacio a que rectificara las mentiras que publicaba en sus redes sociales, a que dijera la verdad y no tratara de confundir  a los risaraldenses. Hoy es la Justicia la que tiene que recurrir a sus más severas sanciones, el arresto y la multa, para que cumpla sus fallos y, más que eso, para que no se burle de ella.
Usted está acostumbrado a burlarse de la justicia y de los órganos de control, así lo hizo el día que la Procuraduría lo suspendió del cargo de alcalde de Pereira. El acto público que usted presidió en el hall del Palacio Municipal, con una caja de cartón en la mano, ante cientos de pereiranos, no fue otra cosa que una bofetada al ente que lo acababa de sancionar. Otra persona hubiera salido con la cabeza agachada y ofreciendo disculpas. Ya veremos si el desprecio por la justicia abarca también los fallos de la Corte Suprema.

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