Un 2026 lleno de incertidumbre

Empieza el año lleno de preocupaciones y en medio de la incertidumbre por los efectos de la reforma tributaria por decreto, del nuevo salario mínimo y de la anunciada constituyente.

Pasadas las acostumbradas celebraciones de navidad y fin de año, vuelve el país a retomar las labores habituales de 50 millones de colombianos. Los funcionarios públicos regresan a sus oficinas, el sector financiero vuelve a abrir sus puertas, la academia se prepara para iniciar el año, el sector político retoma su actividad con miras a las elecciones de congreso y presidente de la República y las administraciones locales y departamental toman aire para seguir avanzando en el cumplimiento del Plan de Desarrollo..

Es un año que se asoma con muy pocas esperanzas de crecimiento de la economía, de recuperación de la normalidad, de mantenimiento del empleo, de mejoramiento de la inversión, de mejor comportamiento del comercio, de fortalecimiento del sector productivo, de superación de la incertidumbre, de avanzar en la llamada paz total y de recuperación de la tranquilidad y la seguridad ciudadana.

Más que todo esto, es una calenda que llega cargada de nubarrones, con decisiones que hacen  prever un año muy complejo. Una emergencia económica cuyas alcances todavía son desconocidos, una permanente amenaza de una asamblea nacional constituyente con propósitos oscuros y un nuevo salario mínimo que desbordó todo los cálculos y previsiones hasta de los más precavidos.

En el campo de la actividad política, es un año signado por la tensión que han generado el enfrentamiento entre del presidente Petro con el Congreso, con las Cortes, con los entes de control, con las autoridades electorales y con el gobierno de Estados Unidos; los procesos internos en los partidos para la selección de sus candidatos al Congreso y a la presidencia  de la República; y todo el reacomodo que conlleva el proceso electoral.

Ahora, en lo que tiene que ver con la seguridad ciudadana, la lucha contra los grupos armados, el narcotráfico y la delincuencia organizada y el futuro de la propuesta de Paz Total, el panorama no puede ser más oscuro si se parte de los pobre resultados logrados hasta ahora y la ninguna muestra que han dado los distintos grupos armados ilegales, las organizaciones dedicadas al tráfico de drogas, las estructuras criminales ciudadanas y en general todas las banda delincuenciales, para acogerse de verdad a la propuesta del Gobierno y cesar su accionar delictivo.

Empieza, pues, un año en medio de incertidumbre por los efectos de la reforma tributaria, por la alta cifra del salario mínimo, por la suerte de la inflación, por las elevadas tasas de interés, por la crisis de la salud y por las constantes amenazas del presidente Petro de  recurrir al pueblo; pero también con la esperanza en que el proceso electoral aclare el porvenir, que el presidente que se elija pueda enderezar el rumbo del país, recuperar el empleo perdido, restablecer la dinámica económica, enderezar las relaciones con el gobierno americano, recuperar la confianza inversionista, poner a buen recaudo los grupos ilegales y devolverle la paz y la tranquilidad al país.

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